El dinero y las influencias no te salvan de la influenza

Lunes 04 de Mayo de 2009

Cuando el gobierno nos informó de la gravedad del virus que se estaba propagando en este país ya teníamos conocimiento de esto pero nunca pensamos que llegaría al grado en que nos encontramos.

La mayoría de las personas que no trabajamos nos estamos quedando en casa sin salir y siguiendo todas las especificaciones de emergencia sanitarias que se nos han indicado, para no contagiarnos del virus. No saludar de beso ni de mano, usar cubreboca, lavarse las manos continuamente, desinfectar teléfonos, picaportes, barandas, pasamanos. En el caso de los choferes de transporte público —que nosotros les llamamos microbuses—, el metro y metrobus, deben de usar cubreboca y guantes. Los pasajeros solamente su cubreboca.

Estamos evitando lugares concurridos, se están cancelando bodas, cumpleaños de 15, bautismos, no se celebran misas con público.

Se respira un ambiente de preocupación en toda la gente. Es incómodo, se desconfía de toda la gente porque nadie sabe si tiene el virus. Nos sentimos mal de no manifestar muestras de cariño ni siquiera a los enfermos. Pero hasta cierto punto nos sentimos tranquilos por todas las medidas que estamos tomando. Día a día nos informan de todo lo que está ocurriendo. El presidente , el jefe de Gobierno y los secretarios por medio de la televisión nos dan lujo de detalles y las medidas que están tomando.

En los aeropuertos de algunas ciudades a los pasajeros les hacen un examen médico, y después de que se ponen una bata y un cubreboca especial pasan por un aparato de escaner para medir la temperatura, uno de los síntomas del virus.

Debido a la alta concentración en los hospitales por las personas que acuden a una revisión y que en muchísimos casos es solamente una gripe normal, desde el sábado contamos con 110 Caravanas de la Salud, que son consultorios móviles distribuidos en todas las zonas del Distrito Federal y el estado de México.

Es con el fin de que ante algún síntoma podamos acudir al lugar más cercano para que nos hagan una prueba de detección y según el resultado nos indicarán si es necesario ir a un hospital.

Nos informaron que en aproximadamente cuatro meses ya se puede contar con una vacuna, en la que Estados Unidos ya está trabajando.

En varios canales de la televisión durante el día invitan a médicos especialistas para contestar preguntas del público que llama por teléfono para despejar dudas.

También hacen visitas domiciliarias para dar indicaciones y proveer de cubrebocas y verificar si no existe algún enfermo.

Una persona conocida me contó que tiene un enfermo internado en un hospital por una afección renal y para poder visitarlo pasó por la siguiente revisión:

1. No debe llevar sueter ni campera.

2. El cubreboca que lleva se lo quitan y le dan otro.

3. La rocían con un desinfectante y le ponen una bata y otro cubreboca.

4. La pasa por un túnel de lona.

5. Al salir le quitan la bata y el cubreboca, y la vuelven a rociar.

6. Le dan otra bata y otro cubreboca.

Del 1º al 5 de mayo no hay clases en las escuelas, pero ahora tampoco en el sector privado. Seguirán trabajando hospitales, farmacias, supermercados, hoteles, restaurantes y bancos para no paralizar la vida cotidiana. Estas medidas son por el momento siempre y cuando no se siga incrementando el número de infectados.

Todos estamos en la tablita, como decimos por acá: eso quiere decir que si nos toca, por más dinero que tenga o por más influencias, ahora sí que no nos salvamos de la influenza, aún con influencias. Esperemos que no se siga propagando este virus por todo el mundo. Con las experiencias que hemos tenido acá siento y deseo que se pueda controlar y sobre todo que no les llegue a ustedes. Y lo principal es ponernos en manos de Dios y tratar de que estemos optimistas, con el ánimo arriba.

Luz María Galina, residente en

el Distrito Federal de México