Jueves 08 de Agosto de 2013
Antonio Medina, el 10 de Rosario Central, es un ejemplo de vida: humildad, sencillez, nunca reclamó nada, sumiso, calladito, bancándose los desplantes de técnicos (el señor Pizzi y su obstinación por imponer a un tal Monje que nunca supo ni dónde estaba parado) y sacando finalmente las papas del fuego cuando estaba casi todo perdido. Antonio, Tony, el Chuqui, súper veloz, simulador, endiablado, con pasegol y gol, que más podés pedirle. "No me perdonan una", le dijo a alguien un día; pero sabe que la hinchada siempre le reconoció por sobre algunas críticas de la sabiduría pagana del fútbol. Dicen que su futuro puede estar en Quilmes porque han llegado las superestrellas y ahora sobrarían los habilidosos en su puesto. No sea cosa que se repita la historia y, ya sin contarlo entre nuestros jugadores, debamos apelar a la remanida expresión " Chuqui... volvé que te perdonamos". Sería tarde, y añorarlo, peor todavía. Final abierto, por ahora Medina todavía es de Central. Su nivel competitivo y el técnico tienen la palabra. Quería rendirle este homenaje, por las dudas que se vaya, a este artífice del ascenso de Central.
Norberto E. T. Borzone
DNI 6.061.102