El diálogo, un camino posible
Sabemos que la falta de certidumbre genera malestar, ansiedad, preocupación, insomnio. A veces es mayor o menor según la vivencia personal y el área de que se trate.

Martes 29 de Marzo de 2016

Sabemos que la falta de certidumbre genera malestar, ansiedad, preocupación, insomnio. A veces es mayor o menor según la vivencia personal y el área de que se trate. Por mencionar sólo dos, economía y salud son de real importancia, entre otras. Sea el terreno que elijamos o más nos apremie, el camino lo hace el primer engranaje. El primer eslabón es siempre el diálogo, hecho que no admite dudas. Su Santidad, el Papa Francisco, ha expresado que "entre la indiferencia y la violencia, hay un camino posible, el diálogo". La falta de diálogo como su escasez genera estragos. Esto es un hecho. Desde lo político y llevado a otras esferas también. Hay que incentivar el mismo asiduamente. En los chicos desde su niñez, llevándolos a los períodos siguientes de desarrollo. Hacerlo un hábito abre puertas, aclara, lleva a acuerdos, disipa dudas, afianza las relaciones humanas, solidifica vínculos. En política el valor que tiene es realmente enorme. Logra consensos, evita la prepotencia, el autoritarismo, dando pie a un clima de mayor armonía donde las propuestas son todas dignas de escucharse, valorarlas y llevarlas al análisis debido. De esa forma, como todas las fuerzas quieren que al país le vaya bien, como debe ser y al margen de banderías políticas y mezquindades, el camino se allana a través de la inteligencia, el criterio y el sentido común esperado.El objetivo obvio, apunta al mejor resultado para todos. Que acostumbrarnos al parche, no sea algo casi habitual. Más bien que los políticos trabajen duro para soluciones de raíz, en la medida que las circunstancias se den, gracias al coraje y al empeño. Llevó tiempo entender que el adversario no es enemigo. La mayoría pareció entenderlo. Simplemente algunos piensan distinto y tienen el deseo también como los demás, que la República salga a flote. Hay que sumar, armonizar y generar puentes. Hacer de la convivencia pacífica una realidad permanente, y controlar a quienes nos representan en la tarea que llevan adelante. Basta de promesas políticas que se lleva el viento. Lo hemos ya vivido mucho, y con distintos gobiernos. Con unos más que otros, pero fue parte en su momento de quienes llevaron las riendas, quedando en el aire una parte importante de cuanto iban a hacer. También hay que decir que cuando media corrupción en el área que sea, el atraso que sufre el país es significativo, y redunda en todos. De ahí la importancia de la mano firme y de separar las aguas. Que las presiones, el espíritu de cuerpo, y la fidelidad a veces mal entendida y llevada adelante con el error que eso implica, trae consecuencias de grosor. Es bueno empezar un nuevo capítulo. Pero el oponerse porque sí como sucede no pocas veces, es atraso también. Hay que ser racional y pensar objetivamente en la República, y en futuro. Cuando se escucha la palabra futuro, pareciera que muchos pensaran en un plazo casi eterno. La realidad es otra. Hay que pensar y actuar en función de las generaciones siguientes, en el presente que hoy tenemos. Poniendo fuerza, continuidad y trabajo, sin perder el eje jamás. Hay hechos que no permiten distracción. Tampoco elongaciones innecesarias. Es indispensable que la gente vuelva a creer, a tener confianza y a confiar en los gobernantes, en los políticos y en las instituciones en general. Mirar hacia adelante, pero dándole a la meta. Resolver la inseguridad es otro ítem preocupante que se viene arrastrando de mucho tiempo. La solución en lista de espera, sigue cobrándose vidas y generando víctimas fatales. Las que logran sobrevivir, no vuelven a ser las mismas. Es fuerte pasar por episodios tan injustos, que atraviesan sin duda el alma aunque se siga con vida, a veces de milagro. El miedo y la experiencia traumática no se borran con un vuelta de página. Es muy duro. Salir tranquilo a la calle, sentarse en la silla sobre la vereda, que jueguen los chicos a lo que gusten, no puede ni debería ser riesgoso. Hay que implementar medidas que terminen con tener que vivir enjaulados. Vivimos aislándonos y eso no es justo ni sano. Celebremos lo que apunta a construir, crecer y abrirnos paso. Por una Argentina de paz y de soluciones reales, apoyemos lo que sea un avance indiscutible para todos.

Nora E. Cardarelli / DNI 14.510.012