El día que Lucas volvió a casa

Domingo 08 de Febrero de 2009

Un cúmulo de emociones recorrieron por sus venas rojinegras ni bien sacó a relucir su respetada figura por el túnel que lo depositó al césped colosal. El reconocimiento a la fidelidad fue automático. Diversas generaciones consensuaron la bienvenida de un hijo de la casa. En medio de los interminables aplausos, un millar de miradas descansaron sobre Lucas Bernardi durante algunos interminables segundos. En cada intervención despertó admiración y le arrancó una sonrisa a la masa que copó el estadio. Como años atrás. Aunque el momento más sublime fue cuando le cedió su lugar a Monsalvo en el complemento. El Coloso explotó magistralmente. Los hinchas le ofrendaron un culto a la entrega de pie y con las manos golpeándose una con otra hasta quedar bien roja. Para el volante y para los simpatizantes no fue una tarde más. Volvió Lucas, un leproso de ley.

"Estoy feliz por haber vuelto. La verdad es que cuando entré a la cancha sentí una gran emoción", exteriorizó Bernardi minutos después del triunfo ante el lobo platense. "El reconocimiento de la gente también fue importante", amplió el hombre que cambió la tranquilidad y los lujos de Mónaco por los piquetes y las miserias de esta ciudad.

En cuanto a lo futbolístico, ayer se notó que quiso hacer todo bien de movida y eso lo expuso en algunos pasajes. Pero lentamente se fue acomodando y readaptando a la vorágine del fútbol nacional. Y terminó desarrollando un buen papel. Aunque lo que más importa, es que Lucas está de nuevo en su cálida casa.