Lunes 16 de Septiembre de 2013
En la Argentina, el 20 de septiembre ha sido elegido como el Día de los Novios, a diferencia del Día de los Enamorados o San Valentín que se festeja el 14 de febrero. Pero más allá de fechas, el estar enamorado y sentirse correspondido es un estado existencial sublime. Aquella etapa en la que el novio visitaba a la chica los martes y jueves y salían los sábados y domingos, acompañados muchas veces por el hermanito o una amiga de la novia, quedó convertida en una antigüedad. Ese capítulo de la historia de la humanidad, en el que la virginidad era la dote más valiosa que la mujer aportaba al matrimonio, quedó guardado en el museo de las costumbres sociales, salvo en algunas comunidades muy singulares. No voy a comentar, por muy conocida, la manera en que viven el noviazgo las parejas de hoy; una manera que para bien o para mal, es muy diferente a la de varias décadas pasadas. Pero independientemente de los tiempos, de las formas, de matices; el del noviazgo sigue siendo un estado maravilloso. Podrá haber un día instituido, algún regalo o la evocación de una “primera cita”, pero en todo momento los novios llevan un 20 de septiembre en el corazón; un corazón que dice en cada latido (como la canción de Armando Manzanero) ¡Somos novios!
Edgardo Urraco