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El Desubicado: playas peligrosas

Esta es una conversación de dos bolsitas de nailon practicando parapente bajo el sol incandescente en una playa muuuuy hot...  

Viernes 23 de Enero de 2009

 

—¿Cómo le va, tanto tiempo?

—Mire dónde nos vinimos a encontrar, justo frente al mar.

Esta es una conversación de dos bolsitas de nailon practicando parapente bajo el sol incandescente en una playa muuuuy hot.

—Ufff, por fin me tiraron, ya no aguantaba más adentro de esa mochila repleta de sánguches apelmazados de fiambre barato y mayonesa en ese estado tan sólido que parece plástico amarillo. Es más, tengo restos de mayonesa por todo mi ser.

—No es para tanto. Así como me ve, a mí me llenaron de medialunas viejas y me tiraron cerca de la orilla antes de comerse la última. Qué feo que es quedar aplastad@ contra la arena húmeda con una medialuna adentro...

—Ni me lo diga...

—Varias veces la espuma del mar estuvo a punto de llevarme consigo, pero la medialuna absorbía toda el agua y se hacía más pesada.

—Qué mal momento... pero en esas circunstancias es peor el algodón o el papel de diario...

—Menos mal que vino un perro y me liberó. Sólo me quedaron unas miguitas pegadas que supongo que se van a ir cuando me termine de secar.

—Uuuuuy, con las cosquillas que hacen las miguitas...

—Pero guarda que las botellas de agua mineral enchastradas de arena son peores, sobre todo cuando empiezan a transpirar a medida que van perdiendo el frío que traen de la heladera. El otro día estuve toda la tarde con una botella de gaseosa de dos litros. Cada vez que le daban un trago y la volvían a guardar, venía con más arena. Y usted sabe cómo se nos pega la arena húmeda a nuestro cuerpo de nailon.

—Ni me lo diga. Menos mal que la gran mayoría de las personas que viene a esta playa nos tira al viento y así nos podemos limpiar.

—Pero insisto, es mejor cuando nos tiran vací@s. De todos modos, nunca falta uno de esos que se cree limpio y nos abandona llen@s de cáscara y carozos de duraznos en un tacho repleto de moscas.

—Moscas y arena, por favor, cómo puede ser que todo acá tenga arena. En los tachos de lata, los contenedores de plástico, veredas, sombrillas y hasta los pomos de bronceador, ¿no hay nada que no tenga arena en esta playa?

—El otro día me metieron medio limón a medio exprimir que seguramente venía de una caipiriña, ¿adivine qué traía?

—Ni me lo diga, si hasta los sorbetes vienen con arena. El verano es así. Igual prefiero estar acá antes que en el río. Acá siempre está la posibilidad de que un vientito marino nos sacuda un poco y se lleve todo.

—Cierto, terminemos con la queja y disfrutemos de esta playa antes de que baje la marea y quede al descubierto el caño de desagüe cloacal como en la rambla Catalunia.

—No creo que esta playa tenga desagües, ni siquiera tiene rambla. No entiendo por qué la gente viene en masa a estos pueblitos donde el único adelanto tecnológico que funciona es la tarjeta de crédito del turista.

—Y sí, debe estar de moda comprarse una 4x4 y hacerse el hippie. Cuidado, cuidado, ahí viene volando un rollo de papel higiénico. Pobre, se está desenrollando.

—Uy sí, seguro que con la excusa de que es biodegradable lo van a dejar ahí hasta que se desintegre. Qué cagada ser un rollo de papel higiénico... la verdad es que veces nos quejamos de llen@s.

—Es que no hay nada mejor que sentirse vací@, al menos para mí.

—Según. Yo pensaba lo mismo, pero el otro día tuve una experiencia muy divertida. Resulta que me tiraron bastante cerca de la orilla, un día de poco viento, y ahí quedé, pasando desapercibida para todos los bañistas.

—Como siempre...

—Resulta que me empecé a llenar de agua y me fui inflando. Al principio me asusté un poco, pero al rato estaba tod@ hinchad@ y flotando. Entonces empecé a notar que la gente se escapaba de mí, y con bastante miedo.

—O sea que creyeron que usted era una agua viva.

—Ni me lo diga, ahora sí que entiendo a los humanos: es muy divertido atemorizar a los demás y generarles terror...

—Uuuhh, sienta qué lindo vientito se está levantando...

—Sí... pero no se descuide que puede venir volando una lata de atún abierta que si nos agarra nos parte en cuatro. Esta playa es muy peligrosa...

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