Viernes 17 de Agosto de 2012
Referente a la carta publicada en esta sección del día 14 del corriente con el título de la presente nominada (II), del señor Pablo D. Flores, aclaro que el tema, "la máquina de Dios" lo vengo siguiendo desde hace años. En 2009, pasó por esta ciudad una de los diez físicos argentinos integrantes del CERN, la física María Teresa Dova (La Capital del 27/09/2009, página 16, sección La Ciudad), quien habló en escueto artículo sobre el Big-Bang y del boson de Higgs. Respetando la ciencia y la curiosidad de estos investigadores, la vanidad materialista del ser humano siempre ha querido llegar más allá sobre la creación del Universo. Recrear un universo inflacionario se necesita una gran explosión. Para ello, es necesario reunir una infinidad de materiales suplementarios, no las 12 partículas como dice la física Dova, incluyendo el boson de Higgs, elementos que se tienen que exprimir tan infinitesimalmente hasta compactarlos a su mínima dimensión. Este atributo, en ingeniería cósmica es propiedad absoluta de la supernova y posiblemente, observable en el supuesto de llegar al modelo del teórico Big-Bang. Para esto, una explicación técnica no está en mi cabeza, habría que estudiar la singularidad de Einstein. Además, espacio temporal, agujeros negro, agujeros blancos y el Diagrama de Penrose Carter. Una fantasía de diversas teorías, que si fuese realidad no estaríamos exentos de peligros eventuales, exigiendo además una profunda reflexión epistemológica.
Roberto Linares
LE 2.303.332