Además, a pesar de la reducción de las retenciones, “el precio de la soja cayó mucho a nivel internacional y el hombre de campo va a tratar de saldar sus deudas cuando la levante y luego esperar para ver si puede vender algo a mejor precio en la segunda mitad del año, mucho más esperando que el mercado climático en Estados Unidos ayude”, agregó Di Stéfano.
De ese modo, vaticinó que un posible derrame de esa liquidez recién podrá verse a partir del segundo semestre.
Maquinaria expectante. La industria de la maquinaria agrícola es otro de los principales termómetros que permiten medir cuánta liquidez hay en el campo. Los empresarios tienen todas las fichas puestas en la próxima edición de Expoagro, la muestra a campo que se realizará a partir del 8 de marzo. Entienden que esa vidriera será clave para definir qué puede ocurrir con las ventas, que vienen de varios años amesetadas y en caída. El titular de la Asociación Santafesina de Industriales de la Maquinaria Agrícola de la provincia de Santa Fe (Asima), Rubén Giorgi, dijo que “la situación hoy es igual a la que teníamos al momento de anunciarse la baja de retenciones y la salida del cepo. Es decir, hay expectativa de que este año va a terminar siendo mejor que los últimos dos para el sector”.
El industrial señaló que aún no cuentan con cifras oficiales del último trimestre, “sabemos que 2014 y 2015 fueron de fuerte caída en las ventas, tanto en el mercado interno como en el exterior. En enero ya hubo algunas consultas, aunque no operaciones”, dijo y recordó que “hay que tener en cuenta que hasta mitad de año, cuando se termine de levantar la cosecha gruesa de granos, los productores no van a tener la plata en el bolsillo. Y si deciden incorporar nueva maquinaria porque han recuperado rentabilidad, las mejoras las notaremos en ese momento”.
optimismo. El analista de mercados agrícolas de la Bolsa de Comercio de Rosario, Guillermo Rossi, dijo que “hay mucha expectativa de inversión en el sector y consultas por maquinaria agrícola”, un escenario que a futuro también se traduce en un “aumento de la siembra de trigo para la próxima campaña y un incremento en la siembra de maíz tardío que ya se efectivizó”.
Sin embargo, Rossi aclaró que “todavía eso no se traduce una mayor demanda de insumos, porque la cabeza del productor está en saber qué precio le pone a la soja”.
Rossi recordó que “el valor de la cosecha es el mismo, pero los cultivos que habían perdido competitividad, por efecto de las medidas oficiales, hoy la tienen, como son el caso del trigo y el maíz”.
Pero esto también generó, según indicó Rossi “un reacomodamiento temporario de precios: a los que usan maíz como insumo les subió el valor, pero entiendo que eso se va a acomodar”.
Justamente esa es la contracara de la reducción y eliminación de las retenciones en el resto de las cadenas de valor basadas en la producción primaria, el incremento de los precios de los granos que impacta en los costos del resto de la producción con agregado de valor.
A priori, esta campaña le traerá al sector agropecuario ganancias “extraordinarias” en esta por haber sembrado con un dólar de 9 pesos y cosechar con un tipo de cambio por encima de los 14 y ahora más cerca de los 16 pesos. Esa renta excepcional fue la que detallaron las especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, Emilce Terré y Sofía Corina, en un informe sobre el impacto de las medidas oficiales en la actividad.
Giorgi, dueño de la tradicional fábrica de sembradoras con su apellido en la localidad de Fuentes, dijo al respecto que el sector industrial está en alerta por la suba de los costos. “Hasta acá, hubo un promedio de 15 por ciento de remarcación, con rodamientos y pinturas como insumos que más subieron. Pero en general, no ha pasado como con los alimentos, en los que hubo subas por encima de la del dólar”, dijo. También indicó que “cuando existía el blue no afectaba demasiado a nuestro sector, porque la mayoría de nuestros insumos son nacionales. A nosotros lo que nos marcaba volumen de ventas era el dólar oficial, con retenciones, que es lo que manejaban nuestros clientes”, agregó.
Pero en ese sentido, “quienes nos compran a nosotros maquinaria, están mejor posicionados con el valor actual del dólar. Y para las ventas afuera, es más fácil colocar un producto en este escenario, recuperamos competitividad”, agregó para valorar el escenario de cara a mitad de año.
Ladrillos y fierros. En la economía real, los agrodólares aún se hacen desear. Carlos Rovitti, titular del Observatorio Inmobiliario “Educación para Crecer”, que realiza un relevamiento del ritmo del sector “todavía es prematuro medir la eficacia de las medidas nacionales”. De todos modos, consideró que “seguramente la quita de retenciones a algunos granos y economías regionales, seguro van a generar un remanente en el productor como hubo otros años”.
Partiendo de esa premisa, consideró que ese sector se caracteriza por ser un inversión que ve en los ladrillos un resguardo de valor. “Seguramente vamos a ver algún movimiento en abril o mayo cuando se liquide la cosecha gruesa. Ahí el productor se va a ir haciendo de dinero y creo que eso se va a destinar gran parte a la construcción”, agregó.
¿Dónde invierte el campo?. La pregunta tiene una respuesta diferente en este contexto, indicó Rovitti. “La demanda fue mutando con el tiempo. En 2007 Rosario fue la ciudad de Sudamérica con más metros cuadrados construidos per cápita, con un abanico grande de unidades de uno, dos y tres dormitorios, además de locales y oficinas”, precisó. Ahora, “la cuestión es más selectiva a la hora de la inversión y este sector está focalizándose en desembolsar en forma más atomizada en unidades de menor valor”, dijo, en referencia a monoambientes, departamentos de un dormitorio u oficinas para uso comercial.
“Esperamos que con estas medidas oficiales para el campo, también algunas para la cuenca lechera y para la producción ganadera lleve a la actividad a mejorar su confianza. Pero creemos que después de mayo cuando se liquide cosecha se va volver a invertir en ladrillos”, algo que no se frenó pero que está más lento, confesó el referente del sector inmobiliario.
El mercado de automóviles también espera el aluvión de los dólares de la cosecha gruesa. Según precisó Di Stéfano, la actividad en las concesionarias locales y de la región se mantiene pero está ralentizada. “Hay entrega de camionetas, todas las concesionarias tienen disponibilidad, la mercadería no falta, sólo hay más inconvenientes con vehículos de alta gama por una cuestión más temporal”, dijo. Justamente, en el segmento de pick ups, uno de los más demandados por el sector agropecuario cuyos valores se acercan a los 700 u 800 mil pesos, el movimiento es constante pero menos fluido.
La actividad comercial en las localidades vinculadas al campo también tiene cifradas sus expectativas en la buena cosecha gruesa, que con oscilaciones según la zona por efecto del exceso de agua, se prevé alcanzará los rindes previstos. Si bien en volúmenes la campaña no alcanzará niveles récords, la diferencia cambiaria aportará el plus de rentabilidad para compensarlo.
Schuck (Fececo), señaló que el sector comercial “está esperanzado y expectante” de cara a este escenario. “El derrame del campo —por efecto de una mejoría en sus condiciones impositivas— todavía no se está viendo”, confesó el dirigente quien esta semana estuvo reunido con los referentes de los distintos centros comerciales del territorio provincial.
Conscientes de que en el comercio se refleja rápidamente el efecto de la liquidez se muestran esperanzados de cara a los próximos meses. “Por ahora la actividad se está manteniendo, las ventas minoristas tienen un crecimiento leve”, dijo y señaló que consideran que una reversión de la crisis en las economías regionales se reflejará rápidamente en los pueblos del interior.
El empresario dijo que en este sentido Fececo buscará estar en la grilla de las medidas oficiales de la provincia para incentivar la actividad, como fue el caso del Plan de Desarrollo Industrial que el gobierno santafesino presentó para ese rubro y que incluyó al sector primario. “Tenemos la esperanza de que el gobierno provincial, que hizo anuncios para varios sectores también destine algo al comercio, especialmente más pequeño, porque somos los grandes aportantes de ingresos brutos en Santa Fe”, indicó.
Las condiciones. Carlos Castellani, titular de la tradicional firma Apache, quien desde el 10 de diciembre ocupa un sillón en el directorio del Banco de la Nación señaló que para que el sector industrial logre una reactivación, tienen que darse tres condiciones: Una, que haya buena cosecha. Este año, aunque falta definir los rindes, parece que va a ser una buena campaña gruesa de granos. Segundo, que haya buenos precios y perspectivas. A nivel internacional, los commodities no están en los valores de hace unos años, pero al haber combinado baja de retenciones y un precio único al dólar, habrá más rentabilidad.
Tercera, que haya créditos al productor, que es algo que estamos decididos a mantener y profundizar. Por lo tanto, hay condiciones como para que mejoren las ventas de la agroindustria”, señaló el ex dirigente fabril y hoy funcionario.
Sin embargo, todo indica que tal como lo referenció E&R el 2016 será un año partido en dos: una primera mitad en el cual el nivel de actividad económica se contraerá; y una segunda en la cual la performance de la economía real será un poco mejor. Por ahora, se está viviendo el episodio uno.