Jueves 06 de Marzo de 2014
Recientemente, un discurso enunciado por la primera mandataria ha hecho emerger a la superficie y poner en tensión una serie de sentidos que atraviesan a la sociedad y que son alimentados por las esferas estatales en connivencia con los sectores patronales. Esos sentidos peligrosísimos son aquellos que hacen referencia a la diferencia, con larga tradición en el capitalismo occidental, entre trabajo "obrero", "proletario", "manual", etcétera y trabajo "calificado", "profesión liberal" e "intelectual". Como si se tratara de máximas religiosas, educación, salud y seguridad se vuelven una tríada que representa el gobierno justo y a la sociedad equilibrada. Se mantiene en el aire la idea de que los guardianes públicos de esa santísima trinidad son trabajadores con una condición especial, ya que la naturaleza apostólica de su tarea hace que no pueden dejarla en ningún momento. No es así, esos "santos" fueron proletarizándose igual que todos los oficios de quienes no son dueños de los medios de producción. Se manifiestan como actividades básicas e indispensables de toda sociedad, pero eso no se traduce en salarios dignos, mejores condiciones de trabajo, capacitación, etcétera. El derecho a huelga de los docentes fue asimilado a una toma de rehenes. Los que educamos no hicimos más que votar en nuestros organismos gremiales la posibilidad de paro, como lo indica la Carta Magna para los casos en los que las paritarias no satisfagan al sector trabajador. Las fuerzas de seguridad, armas en mano, se acuartelaron sin la instancia legal de las mencionadas paritarias, de manera intempestiva. Eso sí es extorsión. Hubo 11 muertos en este país, hace sólo dos meses, ¿no es demasiado injusta la acusación hacia los docentes? Sin embargo, los sentidos siguen siendo peligrosos: los docentes extorsionan a los trabajadores "en serio", que no tiene con quién dejar a sus chicos. En este imaginario, más tiempo en el aula equivale a educación. La ausencia de una política estatal hacia la educación no es nada para la "gente común", que ve en el "maestro vago" la guardería para sus retoños. En suma, queremos decir: 1) Los docentes somos trabajadores, vivimos de un salario y se nos deben aplicar las mismas atribuciones y derechos que posee el resto de los trabajadores. 2) Las paritarias son convocadas por la patronal, en este caso el Estado. El llamado a dicha instancia a escasos días antes del comienzo de las clases es una señal más de la ausencia de una política educativa del Estado que vaya más allá de las meras palabras. Si la educación es tan importante, debería traducirse en una presencia real por parte del Estado hacia esa área, cosa que no ocurre. 3) Asimismo, el condenar a los docentes por querer defender lo que es justo para todos los trabajadores muestra la profunda hipocresía que atraviesa a nuestra sociedad. Sentido alimentado e inoculado por el Estado, que no deja de ser el patrón en esa relación laboral. 4) Rechazamos rotundamente los intentos de instalar la discusión sobre el presentismo. En Santa Fe podemos aportar sobre el resultado de esa política: maestros asistiendo enfermos a las escuelas por no perder esos pesos que no sobran. Asimismo, en el cuerpo de los docentes el trabajo en el aula implica un fuerte desgaste y "construye" enfermedades profesionales. Castigar con descuentos a quien se enferma no es el modo de lograr educación de calidad. Empecemos a discutir la condición de trabajadores de los docentes. Pero primero lo primero: canasta básica = salario mínimo.
Sebastián Godoy
DNI 32.125.755