Jueves 18 de Diciembre de 2014
El Dalai Lama, el líder espiritual exiliado del Tíbet, afirmó que su tradicional papel religioso debería acabar con su muerte. En una entrevista con la BBC, ayer aseguró que el pueblo tibetano debe decidir si continúa con su línea espiritual, que se remonta al siglo XV.
En otra entrevista con el canal de televisión France24, el Dalai Lama dijo que los partidarios de línea dura del gobierno chino están obstaculizando que el presidente Xi Jinping conceda una autonomía genuina al Tíbet.
Pekín acusa al líder budista de ser un separatista violento. El Dalai Lama niega esas afirmaciones, y dice que solo quiere una autonomía real para el Tíbet, una remota región gobernada por el Partido Comunista desde que sus tropas ingresaron al área en 1950.
"La institución del Dalai Lama debe terminar algún día", dijo a la BBC. "No hay garantías de que no aparezca un Dalai Lama estúpido la próxima vez, que caerá en desgracia. Eso sería muy triste. Así que mejor que una tradición de siglos termine en el momento que termine un Dalai Lama bastante popular", agregó.
El Dalai, de 79 años, dijo que esperaba vivir otros 15 o 20 años.
Muchos tibetanos sienten que su cultura budista está en riesgo de ser aniquilada por el dominio político y económico de Pekín y la llegada de chinos de la etnia Han. China niega que estos hechos constituyan un riesgo.
Al ser consultado por France24 si sería el último Dalai Lama, como ha insinuado en el pasado, el líder budista dijo que el pueblo tibetano debe decidir y no un Partido Comunista compuesto de no creyentes. "Las autoridades chinas están más preocupadas por el futuro Dalai Lama que yo", comentó. "A mí no me preocupa", afirmó.