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El Dakar 2015 tuvo su estreno simbólico pero no igualó la largada del año pasado en Rosario

Es en la inevitable comparación que tal vez esta apertura perdió brillo, pero igual la concurrencia disfrutó muchísimo, tanto como los pilotos frente a la Casa Rosada.

Domingo 04 de Enero de 2015

La Plaza de Mayo lució bastante colmada. En Tecnópolis, también hubo movimiento con su ingreso gratuito al Village, pero para los rosarinos que aún guardan en sus retinas la largada de la edición 2014, lo que vieron por TV pudo sonarles a poco. Puede ser porque entonces fue la novedad, pero en vistas de aquella primera pasada en 2011 que venía de Victoria y de la multitudinaria concurrencia que la misma ASO se ufanó de decir que llegó al millón de personas frente al Monumento a la Bandera, sin dudas la partida del Dakar 2015 de ayer en Buenos Aires estuvo por debajo de esa expectativa.

Es cierto, la ciudad porteña está más acostumbrada a su presencia y también se notó que muchos estaban fuera de la ciudad por vacaciones. Es en la inevitable comparación que tal vez esta apertura perdió brillo, pero igual la concurrencia disfrutó muchísimo, tanto como los pilotos frente a la Casa Rosada.

Hoy será la hora de la verdad en el primer tramo de una carrera que tras recorrer casi 9.000 kilómetros tendrá su último campamento en el hipódromo Independencia.

La puntualidad francesa se relajó un poco y la fiesta inaugural con la rampa montada apuntando a la puerta de la Casa de Gobierno comenzó a las 15.07, siete minutos después de lo pactado. Y después de escuchar un himno nacional al que le faltó fuerza, de observar las peripecias de un piloto acróbata en su biplano haciendo piruetas encima de las cabezas del público, la debutante chilena Paula Gálvez (primera mujer en correr en cuatriciclos de Sudamérica), profesora de educación física, se dio el gusto de ser la primera en trepar la rampa.

Fue la primera vez en que los cuatro funcionarios de gobierno más representativos presentes, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich, el secretario de gobierno Aníbal Fernández, el Ministro del Interior Florencio Randazzo y el de Turismo Enrique Meyer, saludaron todos a un piloto (repitieron con el primer argentino, Claudio Bayer). Luego se turnaron, como así los principales funcionarios de los gobiernos chilenos y bolivianos, coorganizadores del Dakar, con los propios y los demás extranjeros.

Los presentadores hicieron siempre una referencia a cada piloto y, a las 6 de la tarde, recién terminaron de presentar a todos los de motos y cuatriciclos, dejando para el final a los más aclamados.

Cuando trepó el cuádruple campeón Marc Coma, se disparó la primera lluvia de papelitos plateados. Luego de otra pasada del biplano, llegó el turno de los autos e, intercalados, y de los imponentes camiones que siempre son los que llamaron más la atención. Como también antes la voz de la locutora, que en muchos casos de los corredores de dos ruedas, su presentación tenía el siguiente prólogo: “Se viene recuperando de una lesión…”. Sí, está claro que los motociclistas son los más expuestos siempre.

La categoría reina volvió a encender el fuego de la multitud inmediatamente detrás de Coma, porque empezaron al revés, con los favoritos adelante. Por supuesto, la máxima expectativa se la llevaron los hasta ahora invencibles Mini, con el campeón Nani Roma de estandarte (no se le quedó atrás Nasser Al-Attiyah, que flameó la bandera argentina) recibiendo la segunda lluvia plateada, y quienes amenazan con destronarlo, los retornados Peugeot, con los simpáticos Stephane Peterhansel y Cyril Despres al frente, y el más huraño Carlos Sainz.

El rosarino Daniel Marrocchi subió entre los últimos, porque antes de ellos pasaron por debajo de la rampa los camiones favoritos, felices con ensordecer a todos a bocinazos. Lógico, unos y otros, partirán hoy bastante antes.

Fue como una fiesta interminable, que empezó temprano en Tecnopólis y terminó de noche en Plaza de Mayo, más porque cada vehículo de cuatro ruedas demoró una eternidad en la rampa. En ese sentido, igual que en Rosario y en cada inicio de Dakar.

Una manifestación popular muy distendida, que dejará paso hoy a los primeros dolores de cabeza para algunos y las primeras alegrías para otros al llegar, o no, a Villa Carlos Paz tras correr por Baradero, Capitán Sarmiento y General Rojo en Buenos Aires.

Esos rostros felices de los protagonistas dejarán inevitable paso a lo enjutos de concentración y fatiga que se irán acumulando.

El Dakar. Ni más ni menos. Otra vez en el país. Y en Sudamérica.

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