Edición Impresa

El costado íntimo y transgresor de una artista que marcó un camino

Cecilia Zabala, Fernando Noy confluyen en un show que le hace un guiño a una de las autoras latinoamericanas más comprometidas de su generación: Violeta Parra.

Lunes 08 de Julio de 2013

Cecilia Zabala, Fernando Noy confluyen en un show que le hace un guiño a una de las autoras latinoamericanas más comprometidas de su generación: Violeta Parra. “Violeta secreta” es el nombre del espectáculo que se presenta esta noche, a las 23, en Berlín Café (Pasaje Zabala 1128), en el marco de la Fiesta de Radio Universidad titulada “De Usuahia a la Quiaca”.

   Zabala partió desde el compromiso social para hablar sobre el significado que tiene la figura de Violeta Parra en la música popular latinoamericana: “Violeta es un ejemplo para mí y para muchos otros artistas, esa urgencia por cumplir lo que tiene que cumplir, su necesidad artística más allá de lo que pudiera pasar con sus cosas cotidianas y su vida”.

   Después de haberse sumergido en la vida de Parra para armar esta serie de conciertos conceptuales, Zabala contó que volvió a entender su obra de guitarra desde otro lado, lo que le dio más matices expresivos a la hora de llevar adelante este show.

   “En estas músicas ella usa los mismos colores que utiliza cuando pinta, te lleva a un lado que parece como estar en casa, si te metés más adentro de estas piezas encontrás unos recovecos, profundidades y texturas que son parte de su universo”, remarcó la compositora.

   Este álbum, sucesor a dos discos enmarcados en el formato canción, Zabala vuelve a la guitarra solista, tras aceptar la propuesta de Osqui Amante, ingeniero de sonido de su estudio de León Gieco, quien encontró este repertorio inédito en su biblioteca y decidió rescatarlo.

   “A Osqui se le ocurrió que lo grabara yo, no por sólo por lo guitarrístico sino por el hecho de ser mujer, por esa especie de sensibilidad más femenina”, destacó la artista.

   “Yo me estudié las músicas y armamos el disco en el 2007. Estuvo guardado, quedó esperando el momento especial y salió ahora, que me siento más afianzada en mi búsqueda artística”, consideró Zabala.

   En su este disco, la guitarrista aborda desde la rigurosidad de la música académica 16 piezas que la autora de “Volver a los 17”, “¿Qué he sacado con quererte?” y “Gracias a la vida”, compuso entre finales de la década del 50 y principios de la del 60 y que, más allá de lo artístico, tienen un gran valor testimonial.

   Parra -cantora, compositora, pintora, escultora, bordadora y ceramista (1917-1967)- compuso obras para guitarra sola que no habían tenido la proyección de sus piezas más conocidas porque fueron grabadas por ella en un casete que permaneció perdido y que luego fue recuperado.

   “Para mí la obra de Violeta es de un tinte universal, más allá de que en algunos momentos esté más revalorizada que en otros, su cancionero está en la memoria colectiva de nosotros””, sostuvo la cantante que lleva editados “Halo de luz” (2004), “Milonga sin palabras” (2005), “Aguaribay” (2007), “Pendiente” (2008) y “Presente infinito” (2011).

   Y en ese sentido agregó que “descubrir esta parte no tan conocida de su obra me parece súper interesante porque no se trata de reversionar lo que la gente ya conoce, es una propuesta que se fue cruzando por mi camino y yo sólo tenía que decir que sí”.

   La simpleza, la belleza y la canción no cantada se escuchan en “Violeta”, que contiene la serie de cinco composiciones que Violeta Parra había titulado como “anticueca” e iba acompañada de un disco donde el guitarrista chileno Eulogio Dávalos cuenta la misteriosa historia del casete que contenía este repertorio. De allí surgió gran parte de la génesis de este novedoso espectáculo.

   Zabala contó que “Violeta secreta” lo armó junto al poeta y artista Fernando Noy, que es una propuesta multimedia que “permite mostrar las diferentes artistas de esta artista integral”.

   “Vamos a leer los dos, yo por ahí agarro algunas de esas décimas y las transformo en una canción, va a haber una puesta de videos y luces, algo que constituye la tercera pata de este triángulo”.

   Y concluyó: “No quería hacer un concierto de guitarra porque se cerraba a lo estrictamente musical, ella era tan abarcativa que me parecía interesante poder jugar en todos los aspectos y crear a través de ella”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS