Lunes 12 de Enero de 2009
Miro hoy en día las más diversas opiniones sobre el grave conflicto en Oriente Medio. Una situación de muy difícil solución dado la cronicidad y complejidad del problema, que da para varios capítulos. Pero lo que más me asombra no son las expresiones de palestinos (y árabes) o israelíes (y judíos) en torno al tema, ya que cada uno expone sus argumentos y razones defendiendo su posición, sino más bien de ciertos espectadores "neutrales" del conflicto. Primero, cabe aclarar que la guerra es entre el Ejército de Israel y Hamas (organización que desconoce el derecho a la existencia de Israel), y no del pueblo israelí con el pueblo palestino. Está claro que los civiles se ven afectados por la densidad de población, y los métodos de esta organización, que se pertrecha entre la población haciendo imposible un combate militar directo. Respecto de lo anterior he leído con asombro hablar de Gaza como un "campo de concentración" y comparar a Israel con el régimen nazi, con una ligereza asombrosa. El decir esto de un país que tuvo que ganar cuatro guerras para seguir existiendo, que es la única democracia de Medio Oriente, ocupando una parte ínfima de su territorio, que tiene parlamentarios y ministros árabes (busquen un ejemplo similar en algunos de los países que lo rodean), que soportó luego de retirarse de Gaza casi nueve mil cohetes en los últimos años dirigidos a su población civil (por parte de una organización terrorista que no reconoce su derecho a existir), parece sencillamente una actitud de mala fe. No he visto a través de la historia campos de concentración, ni guetos, donde existan túneles subterráneos con misiles, rampas de lanzamiento, ni niños cargados de explosivos para inmolarse. Para poder resolver este conflicto hace falta decir bien la verdad. Pregunto ¿por qué Cisjordania no tira misiles? Porque la Autoridad Palestina de Mahmoud Abbas quiere intentar el diálogo con la posibilidad de dos Estados. ¿Por qué Egipto no condena abiertamente a Israel? Porque no comparte lo que hace Hamas. ¿A nadie se le ocurrió preguntarse por qué entre Egipto e Israel hace casi 20 años que no hay ni un solo disparo? Sencillo, Egipto reconoció a Israel y éste devolvió entero el Sinaí que había conquistado luego de haber tenido cuatro guerras. Ello fue logrado gracias a una persona como Sadat dispuesta a acordar la paz (luego asesinado por la Hermandad Musulmana, un movimiento precursor de Hamas). Esperemos que el futuro nos depare muchos Sadat en el mundo árabe y muchos Rabín del lado judío. Sólo así, con concesiones, renunciamientos y grandeza de ambos lados la paz será posible.
Sebastián Levit
cholevit@yahoo.com.ar