Viernes 26 de Marzo de 2010
El jefe de policía de la provincia, comisario Osvaldo Toledo, dijo que se viven "horas difíciles" dentro de la fuerza a partir de la vinculación de efectivos con el crimen de Roberto Pimpi Camino, pero dejó en claro que eso "no interfiere en lo que uno está acostumbrado a hacer, es decir llevar adelante una tarea complicada como la de ser policía".
Asimismo, Toledo aseveró que "uno lo mejor que intenta hacer es trabajar de policía y eso implica estar en situaciones de exposición permanente", por lo que estimó que "siempre aparecerá alguien a quien le moleste la situación que genera, en este caso, el conductor de turno".
Del mismo modo afirmó que Alejando Angelito Negro "Urquiza es un funcionario policial con 28 años de antigüedad en la fuerza" y que lo conoce "por su trabajo en distintos lugares de investigación". Habrá que recordar que fue el propio Toledo quien elegió a ese suboficial como uno de los integrantes de la comitiva que fue a detener a Camino a Buenos Aires después de que éste permaneciera prófugo varios meses por el atentado a la sede de Newell’s.
No obstante, el jefe policial dijo sentirse "afectado un poco en lo personal porque esta persona está cuestionada a pesar de que reconoció que estuvo en el lugar menos indicado en el momento preciso".
En idéntico sentido, Toledo confirmó que el sargento Urquiza estuvo "desde un principio a disposición de la Justicia" y la policía tiene "la mejor disposición" para que se esclarezca el homicidio. Para colaborar en ello, dijo, la cúpula de la institución está "en contacto permanente con el juez (Javier Beltramone) que entiende en la causa".
Finalmente, consultado sobre la posibilidad de que se aleje del cargo, dijo: "Creo que no tengo por qué renunciar salvo que las autoridades provinciales lo consideren necesario".