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El comercio rosarino transita el 2014 en cámara lenta

Los empresarios estiman que el año cerrará con un nivel de actividad entre 10% y 12% por debajo de 2013. La devaluación y la inflación erosionaron el poder de compra. 

Domingo 27 de Julio de 2014

El aporte que la devaluación de principios de año le imprimió a la competitividad de muchas empresas, fundamentalmente del rubro industrial con rango exportador, operó en forma totalmente inversa en aquellas con fuerte presencia en el mercado interno y vinculadas al consumo masivo. Con una brusca modificación de la paridad cambiaria y niveles de inflación que no desaceleraban y fueron erosionando los ingresos, el comercio en la región experimentó un primer trimestre para el olvido y comenzó a repuntar entre abril y junio pero a niveles que, promediando el semestre, siguen con signo negativo comparados con el mismo lapso de 2013, y alcanza caídas que van del 10 al 12 por ciento.

Esta conjunción de factores provocó que, promediando el año, comience a producirse una leve desaceleración de los precios —comparado con el brutal nivel de ajuste del primer trimestre— pero provocado por un fenómeno recesivo. En rigor, el menos deseado para la economía, aquel que obliga a las empresas a resignar márgenes de rentabilidad, es decir vender más barato y dejar de remarcar, frente a la evidencia palmaria de una fuerte caída de las ventas.

Por otra parte, la profundización de medidas oficiales que apuntaron a poner una malla de contención a la aceleración de precios como el programa Precios Cuidados, le imprimió a la actividad comercial algunos atisbos de recuperación en el último trimestre. Sin embargo, el efecto no alcanzó para revertir la tendencia e incluso no logró capitalizar los beneficios que se esperaban con la llegada de ingresos adicionales vía paritarias y medio aguinaldo.

Las cámaras que conforman la Asociación Empresaria de Rosario (AER), que representan a una variada y heterogénea gama de sectores comerciales de la ciudad y la zona, coincidieron en trazar una misma foto del semestre y similar diagnóstico para lo que resta del año. "Comparado con el primer semestre de 2013, este año se observa una caída de las ventas de alrededor del 10 por ciento en productos de consumo masivo", precisó Lucio Di Santo, presidente de Micropack e integrante de la Cámara de Almacenes y Distribuidores Mayoristas de Rosario.

El empresario detalló que este número se fue consolidando entre abril y junio. "Si mirábamos la película en marzo la caída era el 5 por ciento y se hubiese podido decir que el nivel de consumo estaba bien, pero la baja se fue acentuando, con lo cual, sin ser negativos, estimamos que el año 2014 finalizará con una reducción del orden del 12 por ciento", agregó. "El aguinaldo prácticamente no impactó y las paritarias tampoco", apuntó.

Esta instantánea la comparten también otros sectores como el de ventas de electrodomésticos. El titular de la cámara de comerciantes de este sector en Rosario, Hernán Calatayud, afirmó que durante la primera parte del año el impacto de la devaluación modificó los planes tanto de los fabricantes como de los comercios. "En muchos casos ya se habían hecho reservas de mercadería por lo que la devaluación pegó mucho en las rentabilidades e hizo bajar las ventas, aunque sin llegar a ser una catástrofe", dijo.

Para el comerciante, el comienzo de año fue complicado y se tradujo en una baja de las expectativas. Las ventas del primer semestre, sin llegar a ser malas, tampoco fueron muy buenas. Señaló que "en nuestro rubro venimos sintiendo una suave caída".

"Mientras siga siendo así no tendría que pasar nada trágico porque, además, no hay que perder de vista que venimos de niveles muy altos", sintetizó.

tipo de cambio.Las razones sobre la desaceleración o la caída, según el sector que se mida, son múltiples, pero en todas está presente el componente inflacionario y el impacto de la devaluación sobre los ingresos y también sobre las expectativas de los consumidores.

En ese punto, Salvador Lupo, de la Asociación de Talleres de Reparación de Automotores y Afines de Rosario (Atrar), también coincidió. "Nuestro sector está atravesando un problema de caída de actividad que es muy notable en los últimos meses", dijo y explicó que a su juicio, esto se produce porque frente a las variables de la economía, "la gente espera a ver qué pasa y está cuidando su consumo".

Aunque aclaró que si bien el auto no es sólo confort sino además una herramienta de trabajo, siempre esos gastos pueden postergarse un poco más que otros. También explicó que no influyeron en el ritmo de actividad ni los incrementos salariales ni el medio aguinaldo, que en general a esta altura del año inyectan nuevos ingresos a la economía.

El pulso que miden los empresarios en el día a día es el que luego se expresa en las estadísticas del sector que mensualmente confecciona la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came), que viene dando cuenta desde principios de año de caídas en las ventas del comercio minorista, que en junio pasado retrocedieron 8,8 por ciento comparado con el mismo mes de 2013.

Este número ya puede identificarse como tendencia ya que se trata del sexto mes consecutivo de caídas en 2014, algo que ni siquiera pudieron revertir los consumos tradicionales para fechas específicas como Reyes, el Día de los Enamorados, del Padre o del Amigo. Por caso, el registro vinculado con esta última fecha indica una reducción del 4,9 por ciento "que se explica por la caída en el consumo general que vienen mostrando las familias", explicó Came.

Año duro. El titular de AER, Ricardo Diab, consideró que la situación de este año tiene una tendencia negativa que consideró casi irreversible comparada con el año pasado y el anterior, aunque también reconoció que se viene de varios períodos de alta actividad. "El año 2011 fue el último de gran movimiento, luego esto fue decreciendo paulatinamente año a año y se profundizó aún más luego de la devaluación", puntualizó.

Para el dirigente, esta aceleración de la caída de principio de año "no la corrigieron los acuerdos salariales y ni siquera el aguinaldo, dos hechos que normalmente en la calle se sienten". De ese modo, "la ecuación será negativa de punta a punta en 2014", dijo Diab.

Expectativas. Justamente la estacionalidad y la convicción de que se trata de una crisis más ligada a las expectativas —sobre ingresos y empleo— que a la liquidez, es lo que mantiene la esperanza de los comerciantes de la región, que consideran que la situación podría ingresar en una zona de amesetamiento pero sin riesgo de crisis extrema.

"La caída no es como 2001, donde había un serio problema de dinero, acá se trata más de expectativas", indicó Lupo aunque reconoció que el incremento de precios impactó de lleno en una actividad que, en el caso de los talleristas, no es vital en la economía familiar y que también sintió el impacto de la devaluación fundamentalmente en aquellos respuestos con componente importado.

El empresario recordó también que los indicadores sectoriales de rubros que les impacta fuertemente como el de ventas de autos usados, también mostraron caídas. Además "a medida que se venden más autos nuevos para nosotros el trabajo también cae", agregó.

Otro de los rubros comerciales que también tiene un alto componente de estacionalidad es el ligado a la venta de juguetes, pero que en el balance semestral —e incluso en la proyección anual— también muestra un grado que va del amesetamiento a la leve caída en la ciudad.

"Durante el año la actividad no fue buena, se estacó bastante a partir de enero luego del festejo de Reyes, incluso esa fecha el el nivel de ventas fue regula, y luego de marzo hasta junio el consumo no respondió", detalló Juan Benzi, titular de la Cámara de Juguetes de Rosario.

El empresario indicó que en julio la actividad comenzó a moverse lentamente durante las vacaciones y las expectativas están centradas en agosto para el festejo del Día del Niño. De ese modo, como balance semestral, Benzi consideró que "la actividad se podría decir que fue igual a la del año pasado, pero con el agravante de la inflación en pesos y el incremento de los costos".

Tampoco en este segmento tuvieron relevancia los ingresos que se esperaban llegaran con los incrementos salariales. "No fue representativo el impacto de las paritarias o del aguinaldo", sinceró Benzi.

Cambio de hábito. En la medida que los consumidores experimentan una contracción de sus ingresos, derivados del mix de devaluación e inflación, va creciendo el endeudamiento. Así también lo expresan los comerciantes minoristas de la región, quienes señalan como llamativo el creciente volumen de venta con tarjetas de crédito, que según detalló Benzi, en el rubro representa más del 85 por ciento de la comercialización.

"Los precios aumentaron pero como hay mayores plazos, promociones y descuentos, la gente compra con tarjeta en cuotas", indicó.

También planteó un escenario similar Di Santo. "El crecimiento de los pagos con dinero plástico es cada vez mayor", dijo el empresario del rubro mayorista e indicó que esto viene creciendo año a año con niveles creciente de endeudamiento vía tarjetas de crédito.

Algo similar planteó el titular de la cadena Sport 78 Nelson Graells e integrantes de los comerciantes de calle Córdoba, quien indicó que "lo que incentiva el consumo son las cuotas con tarjetas". El empresario explicó que justamente el uso de este instrumento de financiamiento y las opciones de financiación y descuentos que ofrece suelen determinar los comportamientos de compra.

"En el primer trimestre que estaba todo muy frenado el tema de las cuotas y se notó, luego volvieron las promociones y esto incentivó bastante la actividad", dijo el empresario aunque aclaró que su rubro tuvo un comportamiento diferente al resto del comercio por la particularidad del Mundial de Fútbol que imprimió un condimento especial al consumo de ropa deportiva, especialmente indumentaria futbolística (ver aparte).

Aunque la esperanza de dinero fresco a mitad de año pasó sin pena ni gloria para el comercio de la ciudad, para Calatayud el mayor problema siguen siendo los aumentos considerables de precios "que no cesan", lo que genera que a la mejora salarial "se la come la inflación".

"Todavía no se terminan de dar todas las paritarias y la inflación ya la absorbió", dijo el empresario, quien informó que cada vez se achica más el margen de ganancia ya que "aunque vendan más, facturan menos", agregó.

A la hora de ponerle un número a esa caída, Calatayud estimó que en promedio las ventas de electrodomésticos bajaron un 10 por ciento. No hay algún rubro que haya sufrido esa merma más que otros.

un boomerang.El escenario pos devaluatorio alentó un nuevo proceso de apropiación de la renta encarado por los sectores industriales, y como correlato comerciales, que derivó en inmediata aceleración de precios y que, a la larga —promediando el semestre— terminó como un boomerang impactando en la actividad.

Este nuevo status de valores en góndola comenzó a superar ampliamente la capacidad de compra de los consumidores que vieron erosionados sus ingresos justamente por la modificación del tipo de cambio y por la inflación, provocando un efecto recesivo del que hoy se quejan los comerciantes de la región.

Precios. Con mucha claridad lo explicó Di Santo. "El programa Precios Cuidados está funcionando bien, sirve como un ancla de precios, pero en realidad más que eso hay que decir que la inflación está comenzando a contenerse por el menor consumo", precisó.

"Hoy las expectativas inflacionarias para los próximos meses no son tan altas en general en la industria proveedora de productos de consumo masivo porque empieza a notarse la capacidad ociosa", agregó.

"En términos generales la industria está priorizando no perder mercado y participación y quizás resignar márgenes", indicó el empresario.

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