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El comercio mira de reojo a la economía

Los comerciantes insisten en resaltar la importancia de estos nucleamientos como un agregado de valor para su actividad y señalan que la actividad corrió en paralelo al resto de la economía.

Domingo 02 de Marzo de 2014

Crisis energética, incertidumbre sobre el rumbo de la economía, inflación e inseguridad, figuran entre las principales preocupaciones de los referentes de los centros comerciales a cielo abierto (CCCA) que existen en distintos barrios de la ciudad, quienes al realizar un balance de 2013 señalan que “fue un año productivo de regular a bueno”.

   Los comerciantes insisten en resaltar la importancia de estos nucleamientos como un agregado de valor para su actividad y señalan que la actividad corrió en paralelo al resto de la economía, con picos estacionales pero también con particularidades propias de cada espacio territorial.

   Alejandro De Melo es el secretario de los Centros Comerciales a Cielo Abierto (CCCA) de la Asociación Empresaria de Rosario (AER) y fue quien graficó la situación general de los comercios barriales entre un fin de 2013 conflictivo y el comienzo de un nuevo año cargado de incertidumbre. “Fue un año satisfactorio, donde si bien se pudo llegar a los números hubo algunas diferencias según el barrio”, dijo y explicó que había centros comerciales como el de Alberdi, Fisherton o Echesortu que estaban muy bien armados —que son los que tuvieron mejores ofertas y mayor cantidad de clientes cautivos—, a los que les fue mucho mejor que a otros.

   “Si hacemos una variable en conceptos de comercialización podemos decir que fue un año productivo bueno o de regular a bueno, con mucha corrida de precios y muchos problemas de energía”, indicó De Melo y precisó que justamente en diciembre pasado, que es el mes que más se esperaba para trabajar en los comercios, “fue el más afectado por los cortes de energía, lo que trajo como consecuencia el malestar de la gente, que sin dudas fue una variable que bajó algunos puntos a las ventas de fin de año”.

   También en Ayacucho, Tiro Suizo, Arijón, Azcuénaga y Juan José Paso, “al tener asentamientos de gente mucho más humilde que tuvo menos dinero, los consumidores no se volcaron a comprar a negocios con la predisposición de siempre”, precisó el empresario y mencionó que “el tema de tener un centro comercial implica que haya locales con infraestructura y ofertas mucho más superadoras que otro”.

   “Sabemos que calle Córdoba se lleva el 35% de la venta de todo Rosario. De todos modos, hay que rescatar la predisposición del comerciante para sobrepasar todos los avatares del país”, analizó.

fin de año más ajustado. Al respecto, Ciro Rizzi, secretario del CCCA Alberdi, consideró que “en general lo que estuvimos charlando con los comerciantes de la zona da cuenta de una baja de por lo menos 10% en las ventas de fin de año” y aclaró: “Hay casos donde fue totalmente opuesto el tema, y se ha vendido más, por ejemplo en indumentaria, casas de electrodomésticos, en el sector automotriz, pero lo más importante que rescatamos es que malo no fue para nadie”.

   El comerciante precisó que “quizás la gran competencia entre locales con los mismos rubros hace también que la venta se distribuya y por eso algunos comerciantes sientan, en comparación a otros años, que bajaron las ventas”.

   En cambio, para Daniel Girobone, referente del CCCA San Martín Sur, el fin de año no fue el mejor en ventas. “Además de la situación económica, nosotros estuvimos muy preocupados por la situación social, condicionados por estar cuidando nuestros negocios, con la preocupación de que si te saqueaban o no”, relató.

   Manuel Mases es comerciante y referente de calle Ayacucho. Contó que la situación a lo largo del año pasado fue difícil. “No es que a fin de año se dispararon precios, durante todo el 2013 sufrimos constantes aumentos y eso generó que la venta se resienta. Claro que particularmente sobre el final del año vivimos momentos bastantes duros, donde la hemos pasado mal”.

   El comerciante recordó que “terminamos con hechos de desestabilización y también con muchos cortes de energía, lo que lo convierte en un año muy complicado, con poca inversión por la absorción de algunos aumentos”.

   A su juicio, “lo que pasó antes de las fiestas en el país fue tremendo, y por la zona fue bastante complicado sortear la situación, aunque por suerte no pasó a mayores”, en referencia a la crisis de inestabilidad por amenazas de saqueos.

   “De todos modos con las fiestas se repuntó y logramos vender los últimos días. Lo que ocurre es que apenas pasó el año, comenzamos con una incertidumbre económica y ahora tenemos que esperar para ver cómo se va aclarando la situación, cómo vienen las paritarias, porque la gente no tiene más plata en el bolsillo, con lo cual sigue comprando, pero menos”, puntualizó el comerciante, quien se mostró “cauteloso”.

ventas Más modestas. Mónica Autino, presidenta del CCCA Fisherton consideró que “las ventas cerraron un poco más abajo que el año anterior, a pesar de las expectativas que teníamos en el centro comercial, dado que habíamos organizado una fiesta muy linda para invitar a todos los clientes a hacer sus comprar en el centro comercial”.

   Además añadió que estuvieron complicados con los cortes de energía, “pero aún así no fue tan terrible como el 2012 cuando nos inundamos”, recordó. “En la zona no pasó nada con los saqueos, ya que si bien llegaban rumores, no hubo ningún episodio y además contamos con una fuerte presencia de efectivos policiales con el operativo que organizó el municipio. Y a nivel general, no creo que esta sea una de las zonas más complicadas, ya que tenemos cuatro cámaras de seguridad monitoreando y además no es la queja más resonante de los comerciantes”.

   Otro de los consultados fue Saul Eluk, del Centro Comercial a Cielo Abierto Echesortu. El referente de este barrio reconoció que el 2013 fue un año atípico, signado por los problemas energéticos que padecieron. “En Echesortu nos castigaron con cortes el día 24 de diciembre, que es cuando se esperan las ventas más importantes del año”, dijo y recordó que al no contar con energía durante casi todo el día “se perdieron el 90 por ciento de las ventas porque los comercios que tienen persianas grandes no las pueden levantar y la mayor cantidad de ventas que se hacían con tarjeta no se pudieron efectuar, lo que generó un caos y repercutió mucho en la recaudación”.

   “Si bien muchos comercios optamos por el generador, nos costó más de 10 mil pesos y el costo del consumo de la nafta que oscila en los 2 litros por hora para mantenerlo funcionando”, contabilizó el comerciante.

   Ahora bien, ya en el comienzo de 2014 y tras las decisiones que tomó el gobierno nacional respecto de los mercados, De Melo consideró, después de tener un encuentro con los comerciantes en los barrios que, “hay que ser cautos” y llamó al diálogo constante no sólo entre comerciantes sino con cada uno de los proveedores para establecer acuerdos comerciales, generar descuentos y promociones que sean atractivos para los clientes de cada zona. “Vamos a tener que aprender a trabajar de una manera más profesional y más comercial. Soy un eterno optimista y apelo mucho a la responsabilidad dirigencial de nuestra provincia y también apelo a ser honestos, no se puede ganar el mil por mil cuando sabemos que el margen operacional es del 30 por ciento. Si quieren vender un kilo de helado a 250 pesos, no hay que comprarlo”, sentenció.

   Además, el secretario de los CCCA explicó que las pautas de consumo se vislumbraron acordes al clima, teniendo excelente repercusión de ventas en las casa de electrodomésticos. “Particularmente motivados por las altas temperaturas, las casas que se dedican a la venta de equipos de aire acondicionado fueron sin dudas las más favorecidas, estimando ventas récord porque se ofrecían desde descuentos por pago contado a una extensa cantidad de cuotas”, explicó De Melo y añadió: “Muchos locales de los centros comerciales trabajaron con muchas promociones alternativas para que la gente disfrute de comprar un aire, al igual que pasó para el Día del Niño. Hay cámaras que realmente van muy bien, como la de ropa deportiva”, agregó.

Estacionalidad. En esa premisa de la compra estacional coincidieron varios de los consultados. En los comercios de avenida Alberdi sucedió algo similar y además fue una de zonas menos perjudicadas por los cortes de energía y la agitación social. Sin embargo, Rizzi remarcó que la inseguridad está presente y que en lo que va del año ya lamentan varios episodios violentos, aunque los diferenció de los robos denominados “piraña”.

   Respecto a las pautas de consumo, indicó que en el último mes de enero el crédito se había reducido a tres cuotas en los comercios de Alberdi y con el devenir de la economía los comerciantes se muestran preocupados, aunque no se registran problemas en la cobertura de gastos o cese de personal. “En algunos rubros realmente se nota el castigo porque los proveedores aumentan los precios y además algunos productos no los están entregando, entonces el panorama es complejo y eso hace a la preocupación. A medida que se normalicen estos vaivenes de la economía esperamos que se reactive el año y que se acomode todo”, indicó.

   Por su parte, Eluk desde su local de Echesortu también consideró al crédito como una variable positiva para los comerciantes. “Hoy en día tenemos que pensar que además de las ventajas que puede dar la tarjeta de crédito, la gente la toma como un método de seguridad, ya pocos son los que salen a comprar con el dinero en el bolsillo. En el barrio tenemos clientes desde los 20 hasta los 80 años que se manejan con el plástico, por eso sentimos tanto la repercusión de las ventas al no poder vender con ese sistema”, se lamentó el referente, al tiempo que reveló una realidad poco alentadora: “Sumado a eso, tuvimos el gran malestar social que se vivía en las calles. Los comerciantes salieron a comprar armas para defender lo suyo”, dijo.
  “Nuestra mayor preocupación como comerciantes es la inseguridad, y más allá de algunas cámaras y medidas, notamos que no es suficiente”, dijo contundente.

   Asimismo, Eluk analizó las proyecciones de ventas, y aseguró que “es notable que los clientes están a la expectativa con todo lo que se escucha de la economía nacional, nadie se atreve a salir a comprar más que lo necesario; y por el lado de los comerciantes, no saben tampoco qué va a pasar con los aumentos sobre todo a la hora de la reposición”.

   No obstante, Echesortu, que se erige como una zona pujante, a diferencia de otros barrios de la ciudad mantiene una alta ocupación de locales, lo que el referente atribuye a nuevas aperturas de negocios. “Llegan para instalarse nuevos comercios, quizás expulsados de la zona céntrica por los altos costos”. •

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