Miércoles 15 de Julio de 2009
José Luis Colorado Baroni admitió ayer ante la Justicia haber asesinado a la docente Alejandra
Isabel Cugno, aunque negó haberla atacado sexualmente. Fue durante la indagatoria a la que lo
sometió el juez de Instrucción santafesino José Manuel García Porta en los tribunales de la capital
provinicial, lugar al cual el imputado por el atroz crimen ocurrido en el departamento San Martín
la semana pasada llegó a primera hora de la mañana desde la alcaidía de Sastre, donde estaba
detenido. Durante poco más de una hora, tiempo en el cual se quebró y sollozó, el acusado repitió
las mismas palabras que el sábado, poco después de ser apresado, había desgranado ante los
investigadores policiales.
Al concluir el trámite, el fiscal en turno Juan Pablo López Rosas
sorprendió a la prensa al revelar que, a partir de la declaración de Baroni, se abre la sospecha
“aunque sin mayores elementos todavía” de que podrían existir otras mujeres asesinadas
en la provincia de Santa Fe a manos de este hombre.
¿Matador serial? “Se sospecha de otros casos en la provincia aunque no
tenemos elementos para pasar de la sospecha”, dijo el fiscal López Rosas. Y remarcó que
“al menos habría otro caso en nuestra provincia además del de la remisera de Córdoba”,
en referencia a Elena Soledad Banz, la mujer de la ciudad de Devoto que el último viernes, al darse
a conocer públicamente la foto del acusado, reconoció que ese era el hombre que la había sometido
sexualmente y que la había intentado matar hace 15 años.
“El juez lo interrogó sobre el particular y él (por Baroni)
aseguró que no se acuerda, que no sabe, pero que puede ser. Creemos que es la misma persona”,
dijo el fiscal.
En ese sentido, el funcionario agregó que “dado que este hombre
era un trabajador golondrina y se movía por distintas localidades, habría que investigar algunas
desapariciones de mujeres de las que no se ha sabido nada”. Y sostuvo que “en Santa Fe
hay una fiscal que tiene a su cargo las causas con autores ignorados” a quien le remitirán
las actuaciones para que empiece otra investigación.
López Rosas, quien durante la indagatoria a Baroni estuvo presente junto
al defensor oficial José María Pegassano, dijo a La Capital que el Colorado “en un
principio comenzó a desmentir sus dichos ante la policía y a declarar con argumentos que le eran
más favorables, pero finalmente admitió haber sido el homicida” de Alejandra Isabel Cugno, la
directora de la escuela número 268 de Cañada Rosquín que desapareció el lunes 7 de julio cuando
volvía en su auto a su casa de San Jorge y cuyo cuerpo sin vida y totalmente desnudo apareció el
viernes pasado en el fondo de un aljibe, en una vivienda rural cercana a la localidad de Landeta.
Según el fiscal, Baroni manifestó ante el magistrado que “la
maestra accedió a llevarlo en su auto cuando él hacía dedo en la ruta 66” y que la agredió
“ante la negativa de la mujer cuando él intentó abusar sexualmente de ella”. No
obstante, sostuvo el funcionario, “negó haber consumado ese hecho”.
Fuera de control. En este orden, el fiscal recordó que Baroni sostuvo que
“todo se le fue de las manos” cuando llegaron al lugar donde él pretendió violar a
Cugno, y que la docente “trastabilló, se cayó y golpeó fuerte contra un muro”. De esa
manera, el acusado trató de desligarse del golpe que le provocó a la docente el mortal estallido de
cráneo. También “contó que la maestra estaba sin vida cuando él la empujó al aljibe”.
Asimismo, fuentes tribunalicias aseguraron ayer que Baroni se
comportó con normalidad durante la mayor parte del trámite aunque se quebró cuando le mostraron las
fotos del lugar del crimen. “En apariencia está arrepentido”, dijo el fiscal, y agregó
que en algún momento el Colorado dejo entreveer que quería “pedirle perdón a la
familia” de la víctima.
En otra parte del diálogo con este diario, el fiscal se mostró
convencido de la premeditación con la que actuó Baroni: “Conocía a la docente, sabía que
pasaría por el lugar y allí la esperó haciendo dedo. Había elegido previamente el lugar donde
llevarla y tenía pensado abusar de ella y matarla”, aseguró en base “a las pruebas
reunidas”.
“Para mí el objetivo (de Baroni) era desde un comienzo abusar y
luego matar a la docente. Había elegido el lugar donde la llevó como un amigo para hacerlo. Sabía
que ella acostumbraba a llevar en su auto a personas conocidas y como a él lo conocía no tuvo
inconveniente en alzarlo en su auto”, dijo López Rosas, quien aseguró que si la causa vuelve
a recaer en él (ya que por ahora actúa en su condición de funcionario en turno por la feria) pedirá
“la pena de prisión perpetua, no cabe una intermedia”.
También contó el fiscal que ayer “se interrogó al imputado sobre
si violó o no a Cugno y según sus propios dichos aseguró que esa era su intención cuando la
secuestró pero después negó haberlo consumado”.
El crimen. Alejandra Cugno tenía 42 años y era directora de la escuela 268 de
Cañada Rosquín desde julio de 2008. Vivía en San Jorge junto a su mamá, de 80 años, y su hijo
Mateo,de 5. Todos los días viajaba en su Fiat Duna entre esas localidades pero el lunes de la
semana pasada no regresó a su hogar y su madre radicó la denuncia.
Entonces empezó una lucha contra reloj para dar con ella.
La madrugada del martes apareció su auto abandonado en San
Francisco, y en una finca rural de esa localidad cordobesa aparecieron sus pertenencias. Pero hubo
que aguardar hasta el viernes para hallar su cadáver: estaba desnudo y en el fondo de un aljibe en
una vivienda en ruinas cercana al pueblo de Landeta. Ese mismo día, en horas de la noche, Baroni
fue apresado en la santafesina San Justo cuando huía de la Justicia para refugiarse en casa de
familiares en el norte provincial.