Martes 24 de Marzo de 2015
Pocos pueden entender cómo, a pesar de todo, crece el club Intercambio Evaristo Carriego, del barrio Echesortu. El Casiec, ubicado en Eva Perón 4760, tiene más de 80 años y unos 500 socios, de los que sólo la mitad paga la magra cuota de 40 pesos (a punto de incrementarse en 10 pesos más), porque el resto de la comunidad está compuesta por vecinos vitalicios y jóvenes de escasos recursos. La entidad agonizó una década por una desafortunada concesión y sus instalaciones quedaron derruidas: sólo sobrevivió la pileta. Ex socios y vecinos comenzaron de a poco a levantar el club, al que no le sobran espacios de entrenamiento y tiene algún que otro techo endeble. Sin embargo, hoy tiene varios deportes y un gimnasio de lujo elegido por el boxeador campeón argentino de peso pesado Matías Vidondo para entrenar. La comisión directiva se lanzó al desafío de incorporar deportes adaptados: básquet y tenis mixto en silla de ruedas serán las primeras propuestas.
"No nos sobra dinero ni espacio, pero queremos que este sea un club inclusivo, a pesar de los recursos económicos y de las capacidades físicas de quienes se acerquen. Los directivos pasamos nuestra infancia aquí. Preferimos que los jóvenes del barrio estén aquí en actividad antes que en la calle y sin hacer nada", dijo Sergio Cuffaro, presidente de la entidad desde hace un año, y quien pidió más de una vez que los legisladores municipales y provinciales sancionen normativas y leyes en favor de las empobrecidas arcas de los clubes de barrio.
"Trabajamos mucho, pero solos no podemos", dijo el directivo, quien acla- ró que para acondicionar la pileta pa- ra la temporada de invierno deben invertir 150 mil pesos y que pagan, só- lo de luz y agua, 5 mil pesos mensuales (tras la aplicación de la quita provincial del 50 por ciento para las instituciones barriales).
A pesar de esos esfuerzos, el club les brindó el natatorio a tres escuelas especiales para que practiquen natación sus alumnos durante el verano e incorporó una nueva franja deportiva, la de deportes adaptados, que no significa ni más ni menos que la práctica mixta (ver aparte) de básquet y tenis en silla de ruedas para chicos y jóvenes con problemas motrices. Esta nueva propuesta se su- ma a la oferta de vóley, hockey, natación, patín y fútbol de salón. La en- trenadora de deportes adaptados es Ayelén Actis (DT de fútbol y básquet) y los tres jugadores que se animaron ya a una primera práctica son María Luz Martínez (20 años), Je- sús García (23) y Rodrigo Salcedo (28 años), tres jóvenes escolarizados y con actividad laboral informal. Ella ya incursionó por el básquet; Jesús también, pero sólo lo intentó como recreación, con amigos y en los parques y plazas. En cambio, Rodrigo hasta ahora sólo se había animado a las bochas. Los tres rescatan poder entrenarse en un club, con una rutina y bajo una mirada profesional.
Entrenarán donde también lo hacen las chicas de patín o los chicos de fútbol. Ya les donaron pelotas pero todavía les faltan aros y una silla de ruedas, aunque ya se pusieron en campaña para conseguirlos. "Faltar siempre nos faltan cosas, pero por ejemplo la provincia, a través del Plan Abre, se comprometió a hacer la loza de un techo averiado y luego nosotros proyectamos construir otro gimnasio".