El clientelismo político
Muy buena la observación del artículo de María H. Grande en el diario La Capital, del día 22 del corriente sobre las consecuencias del clientelismo. Como muy bien lo expresa es un tema de muchísimos años atrás.  

Miércoles 26 de Diciembre de 2012

Muy buena la observación del artículo de María H. Grande en el diario La Capital, del día 22 del corriente sobre las consecuencias del clientelismo. Como muy bien lo expresa es un tema de muchísimos años atrás. Como defensor de la democracia, estimo, está plagada de incongruencias y entre ellas está el sistema de “democracia representativa”. Aquí, generalmente, se abroquelan en determinados partidos, donde, invariablemente siempre, está el de mayor peso político, ya sea por trayectoria, por prestancia, o también el que se impone por presiones propias o ajenas el o los que imponen una determinada participación en distintas elecciones. Esto no quiere decir que siempre se votan los más capaces, yo diría que muy pocos manejan a un número mayor. Estos muy pocos siguen las reglas dominantes del “sistema”. Dentro de los principios de este sistema, y una base fundamental es, precisamente el clientelismo. Como muy bien expresa en su artículo hay una predeterminada tendencia para conservar este item, y consta, fundamentalmente en un tema crucial que se llama educación. Si hay muchos pobres o indigentes, estos tratarán de cualquier manera sobrevivir y son parte del clientelismo político. Si analizamos el nivel cultural de, por lo menos, el 40% de la población, veremos con preocupación que la mayoría no solamente no termina su ciclo básico, sino también se lo desinforma masivamente a través de todos los medios de comunicación. José Martí decía que “un pueblo culto es un pueblo libre”. Como dije al principio soy partidario de la democracia pero de una distinta a la que nos tienen acostumbrados y es la “democracia participativa”, esto permitiría a la ciudadanía elegir a sus propios representantes con conocimiento pleno de vecinos, barrios, ciudades, pueblos, elegir a los más honestos e idóneos para ser sus representados, pero con una cláusula importantísima: “la revocatoria de mandatos” por distintos motivos que no respondan para lo que fueron elegidos.

Dusan C.Sigulin
LE. 6.009.490