Domingo 16 de Noviembre de 2008
El cine japonés copó el festival internacional de Mar del Plata. El filme "Todavía caminando" ("Still Walking"), del director Hirokazu Kore-eda, se llevó el Astor de Oro a la mejor película de la competencia, mientras que el Astor de Plata a la mejor dirección correspondió para Kiyoshi Kurosawa, por su trabajo en "Tokyo Sonata". Como suele ocurrir, la sorpresa y algunas caras largas fue el comùn denominador entre los presentes tras recibir la noticia de los ganadores. La que debió llevarse el lauro mayor al menos obtuvo el premio del público, en referencia a "Pa-ra-da", del italiano Marco Pontecorvo.
El 23º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que fue presidido por el cineasta José Martínez Suárez, estuvo signado entre la diversidad de las propuestas exhibidas y el perfil bajo de un encuentro que tuvo pocas películas en competencia con el brillo suficiente para una muestra clase A.
La lista de premios, incluso los no oficiales, se corresponde con una voluntad del jurado de distinguir a los filmes de autor con historias de probada carga dramática y con líneas narrativas algo convencionales, en desmedro del cine experimental y tedioso. Esto lo prueba el modo en que se ignoró el trabajo del polémico realizador Albert Serra ("El canto de los pájaros") y del chileno Esteban Larrain ("Alicia en el país"), que fueron, sencillamente, dos grandes bodrios.
Los premios fueron entregados en un clima ya distendido alrededor de las 20.30 en el Auditorium, la sala más emblemàtica del festival, ubicada en el corazón de la playa Bristol, en una jornada en que los fuertes vientos y la baja temperatura tomaron un protagonismo inusitado.
El jurado integrado por Israel Adrián Caetano, Peter Lilienthal, Pedro Olea, Sarah Polley, David Oubiña, y Yu Lik-wai, que privilegió en esta oportunidad a los ya citados realizadores japoneses por sus logrados trabajos, rescató de algún modo el crecimiento del nuevo cine asiático pero también destacó el abordaje de temáticas familiares que apuntan hacia la identidad aunque inobjetablemente se convierten en problemáticas universales.
En la película ganadora "Todavía caminando", los conflictos del seno de la familia aparecen como una constante. En un relato agridulce, todo sucede en un solo día de verano, cuando a la casa de un matrimonio anciano regresan su hijo y su hija, ya adultos y con sus respectivas familias, para una reunión atípica, ya que se trata del 15ª aniversario de la muerte del primogénito en un accidente.
La mirada de Kiyoshi Kurosawa en "Tokyo Sonata" es menos costumbrista, dispara más hacia las crisis generaciones contemporánea de Japón, pero hace eje en la historia de los Sasaki, una familia con una madre ama de casa, un hijo pianista, otro reclutado en el ejército americano y un padre despedido de su puesto de gerente y que quiere ocultar esa realidad para no debilitar su imagen ante los suyos.
Como si fuera poco, las temáticas familiares también ganaron su espacio en el Astor de Plata a la mejor actriz. Isabelle Huppert, distinguida por "Home", es una madre que, junto a su esposo y sus hijos, resisten el avance de la modernidad. Y por eso deciden vivir al lado de una carretera que hacía diez años que estaba en construcción. El caos llegará cuando la habilitan y allí se dispara el verdadero nudo dramático y los mejores momentos de la consagrada actriz.
"No me temas", de Dinamarca, ganó como mejor guión, a cargo de Kristian Levring y Anders Thomas Jensen, y obtuvo otro Astor de Plata por la soberbia actuación de Ulrich Thomsen, quien interpreta a Michael, un profesional exitoso que tras una depresión ataca a su mujer y su hija, en momentos tensos de violencia familiar.
El premio especial del jurado fue para "Involuntario", del realizador sueco Ruben Östlund, que pinta cinco relatos entrecruzados, con una óptica innovadora, en lo que fue el premio más arriesgado de la muestra.