Viernes 13 de Mayo de 2011
En este ciclo de gestión municipal el gran problema del tránsito ha sido que no se asuma como problema. Como solución a esta problemática se ensayaron distintos tipos de anuncios, que lamentablemente quedaron en ello, minando la credibilidad de la sociedad en los gobernantes por la disociación existente entre lo que se dice y lo que se hace. Así, dos ejemplos entre muchos bastan como muestra, uno en materia de transporte urbano de pasajeros que inexorablemente nos remite al año 2000 con el modelo Curitiba y sus colectivos articulados y redes troncales, luego nos fuimos a otro continente con el modelo Barcelona, para luego ir por los tranvías suizos siendo la última escala los troles de Bielorrusia, mientras tanto todo sigue igual. En materia de uso de bicicletas sucede otro tanto, se anuncia su estímulo contrastando los escasos kilómetros de ciclovías, muchos de ellos mal hechos y lejos de conformar una red integrada. Ciudades como Barcelona, Bogotá y Santiago apostaron en serio a ese medio y dan cuenta de ello los 200, 180 y 258 kilómetros de bicisendas con que cuentan respectivamente. Rosario es una ciudad apasionante, compleja y colectiva, que cambió y mucho, no obstante seguir padeciendo los mismos problemas desde hace mucho tiempo. Centrar esfuerzos en la generación de políticas que alivien el tránsito, que aseguren un eficiente transporte público masivo de personas con subtes y trenes incluidos, con playas de estacionamiento subterráneas, con una red integrada de ciclovías, posibilitará vivir en un medio ambiente más sano y generar también una ciudad más amable para con sus habitantes que nos permitirá alejarnos definitivamente del ciclo de los anuncios.
Carlos Vila,
cavila68@gmail.com