Lunes 02 de Marzo de 2009
La mitad de la docencia argentina definió con su decisión de no iniciar las clases 2009 un desánimo hacia su profesión, sus dirigentes, los funcionarios y hasta los propios alumnos y familias, que resultó llamativo.
Si docentes de 13 de las 24 jurisdicciones decidieron no empezar las clases, con huelgas de entre 24 y 72 horas, con respaldos totales y parciales, los gobiernos y sindicatos deben analizar la magnitud del malestar de los maestros y el alcance de los quiebres en las economías provinciales que argumentan.
Lo cierto es que de estos conflictos que generan más rechazos que aplausos, podrá leerse que el maestro "raso", el que va todos los días al aula, no respalda a sus sindicatos que firmaron un acuerdo salarial con el gobierno nacional.
Y que tampoco confía en el pedido de los funcionarios de "negociar sin dejar de trabajar", como según dicen hacen trabajadores de otros gremios cuando hacen sus paritarias, y además que tampoco apuesta a que el inicio de clases es patrimonio de los ilusionados chicos y sus familias.
El inicio de clases ya no es patrimonio de los alumnos y sus padres, sino que se transformó, desde hace más de dos décadas, en la antesala de luchas y tironeos entre docentes rasos, sindicatos del magisterio, funcionarios y administraciones que en esa oportunidad saldan sus internas y realizan sus cruces de opiniones.
Esto no ocurría desde 1988, en que los maestros durante la gestión de Raúl Alfonsín decidieron no iniciar las clases, pero con la feroz diferencia que lo extendieron a 45 días.
Hoy, algunas voces sindicales cuestionaron que "mientras hay 14 provincias en conflicto docente, Ctera no declaró un paro nacional en solidaridad con los compañeros". La Confederación decidió el viernes por la noche aprobar el acuerdo del sueldo mínimo de 1.490 pesos para un docente sin antigüedad y organizar una jornada nacional de protesta, con modalidades libre según los sindicatos provinciales.
En dirigentes bonaerenses que aprobaron huelgas para el inicio de clases se notó un sentimiento de desazón y hasta culpa por mostrar "insensibilidad" hacia los chicos.
Esa sensación la saldaron pensando que "el gobierno nos presionó a aceptar sí o sí una suma de 40 pesos; se rió de nuestro pedido" y además que el paro "es un día y empezar el martes".
El gobierno nacional, a través de sus ministros de Educación y de Trabajo, Juan Carlos Tedesco y Carlos Tomada, en ese orden, abrió el lunes 23 la paritaria con cinco sindicatos docentes con representación nacional y acordó que ningún maestro que se inicie podrá ganar menos de 1.490 pesos en su bolsillo. Eso lleva el salario inicial de 1.290 pesos a 1.490, es decir 200 pesos más.
Pero, la medida aceptada por Ctera, no tuvo su correlato en 13 entidades de base de las provincias.
En algunos casos argumentaron que sus gobiernos "no ofrecieron aumentos"; que "no fueron convocados", y que deben incrementarse los básicos y no solo los sueldos mínimos para evitar que se "achaten" los salarios de los maestros con antigüedad. l (DyN)