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El ciclo de Berti en Newell's arrancó con un 3-2 bárbaro ante Boca

No se pretende entrar en comparaciones ni nada que se le parezca. Sobre todo porque existe un océano de distancia entre un goleador y otro. Pero luego del campanazo que dio anoche Newell’s en la Bombonera calza como un guante decirlo.

Miércoles 14 de Agosto de 2013

No se pretende entrar en comparaciones ni nada que se le parezca. Sobre todo porque existe un océano de distancia entre un goleador y otro. Pero luego del campanazo que dio anoche Newell’s en la Bombonera calza como un guante decirlo. Así como Gerardo Martino tuvo a Ignacio Scocco al jugador que todo lo que tocaba lo convertía en oro, este inicio de la era post Tata, este ciclo de Alfredo Berti con el estreno del título de campeón, contó con la capacidad goleadora de Víctor Aquino para decirles a los rojinegros “acá estoy yo, no lo extrañen a Nacho”.

El paraguayo anotó dos goles en el 3 a 2 ante Boca, pero esta noche seguro será recordada como la del partido en el que Aquino se calzó gustoso las pilchas de Nacho.

Es que nadie más que Aquino merecía tener un debut consagratorio con la camiseta de Newell’s. Justo él que hace un año se fue con una mano atrás y otra adelante a Belgrano porque al Tata no le cerraba su juego, algo asociado con el estatismo y la poca participación en las jugadas. Incluso durante su estadía cordobesa se equivocó con palabras a la hora de echarle tierra a su paso fugaz por Newell’s. Ese arrebato ante los micrófonos lo alejó aún más del hincha rojinegro, quien vio con muy mala predisposición su vuelta.

Pero Berti tenía guardada alguna fichita por él. Sobre todo porque los goles de Scocco ya habían viajado a Brasil y la jerarquía de Trezeguet todavía está en la sala de espera. En ese contexto, Aquino saltó a escena en la Bombonera. Y le bastó con tocar un par de pelotas para demostrar que está dispuesto a arrancarle aplausos a los hinchas de Newell’s. Ya empezó a pagar su cuenta. Primero fue con una definición propia de un gran goleador y después con un cabezazo que se colgó contra el palo de Orion.

Así como Aquino sacó la cara por el equipo, tampoco extrañó ver a Newell’s rebelarse de la manera en que lo hizo tras estar en desventaja dos veces. Porque por más que no estén todos los actores estelares que acompañaron con compromiso colectivo el ciclo de Martino, si hay algo que tiene este equipo es estampada en su piel la idea de juego. Respira con naturalidad justamente con la pelota por el piso o cuando toquetea para armar una jugada. Lo hizo en el empate de Casco y en varios pasajes del partido demostró que sigue distinguiendo a los valores colectivos por encima de los individuales.

Si el Newell’s de Martino casi siempre se vestía de gala para la ocasión, este de Alfredo Berti sea quizás un poco más informal pero igual mantiene el buen gusto. Incluso cuando se arremangó el jeans para luchar en un terreno barroso, no se ensució con vicios o mañas para dormir el trámite. Es cierto que hubo un tiempo en el que soportó cierto asedio de Boca, pero lo hizo sin perder los estribos ni se plegó a renunciamientos que lo emboscaran contra el arco de Guzmán.

Debut inmejorable de este ciclo de Berti. Noche para creer que los goles de Víctor Aquino tal vez hagan extrañar menos a los de Nacho Scocco.

El Loco logró lo que el Tata no pudo: ganar en La Boca

Gerardo Martino, ídolo leproso que dejó al club con un título más en sus vitrinas, se quedó con una pequeña espina: ganar como técnico en La Bombonera, donde sí se dio el gusto como jugador de celebrar un campeonato. Y en su primer intento, su sucesor Alfredo Jesús Berti sí pudo. El Tata lo intentó tres veces. La primera, con derrota (la primera de su ciclo en Ñuls), 2-0, por la 3ª fecha del Clausura 2012. Y las otras dos fueron empate: 0-0 por la 15ª fecha del Inicial 2012 e igual marcador por los cuartos de final de la última edición de la Copa Libertadores, en el encuentro de ida.

Después que hizo 3, fue campeón

La última vez que Newell’s ganó marcando tres goles en La Bombonera, fue en el 3 a 1 del Apertura 2004, por la 17ª fecha, con dos goles de Iván Borghello y el restante de Julián Maidana (después expulsado). Luego ese equipo vencería a Gimnasia y, pese a caer con Independiente en la última jornada, se consagró en Avellaneda.

 

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