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El "Cholo" Montironi mostró su vigencia en el homenaje a Troilo

“Che, bandoneón” colmó el teatro de Parque España. El experimentado bandoneonista local interpretó su mejor repertorio tanguero en una noche donde también brilló Joel Tortul.  

Lunes 14 de Julio de 2014

El universo del tango de Rosario estuvo en pleno para ver el homenaje a Aníbal Troilo, "Pichuco". Músicos, cantores, bailarines y público general colmaron el viernes pasado el teatro Príncipe de Asturias y disfrutaron de más de dos horas del show titulado "Che, bandoneón". Artistas de distintas generaciones sumaron sus talentos, con el "Cholo" Montironi como eje del concierto.

A las 21, puntualmente, Fabio Rodríguez y Jorge "Pichi" Cetta dieron la bienvenida y presentaron a Verónica Marchetti, la primera artista de la noche quien, con solvencia, interpretó "María" y "Sin piel". Juan Iriarte, con postura "gardeliana", dedicó su tango "Gordito" a Troilo y a Martín Tessa, arreglador de su tema.

Los más jóvenes tuvieron su propio espacio solista. Fueron cuatro bandoneonistas que ya muestran estilo propio: Agustina Taborda, Claudio Bergese, Lucía Coggiola y Guido Gavazza.

La primera ovación de la noche la recibió Joel Tortul, un pianista que con energía y talento no ha parado de crecer. Tortul "se la jugó" en el arranque con dos temas propios y, con el estilo efectista y sólido que conserva de sus comienzos, recibió una efusiva respuesta que obligó a un bis.

Noelia Moncada, figura nacional del género, hizo valer y notar su amplia experiencia en los escenarios del mundo.

Nuevamente radicada en Rosario desde hace cuatro meses, luego de su residencia en Alemania, adelantó temas de su próximo disco y también tuvo que volver a escena para un reclamado bis.

El esperado ingreso al escenario de "Cholo" Montironi fue acompañado por un afectuoso y sostenido aplauso.

Comenzaba el tramo central de la noche, que incluía imágenes de Troilo y sus amigos y el relato de los textos preparados por Osvaldo "Tito" Buzzo.

Los testimonios en pantalla de Rubén Juárez, Roberto Goyeneche, Homero Manzi y del propio "Pichuco", ilustraron cada segmento de la historia contada por "Pichi" Cetta, al tiempo que Ricardo Paradiso cantó con gran precisión los tangos de Troilo. En una noche especial hubo espacio para tramos instrumentales de alto vuelo.

El "Cholo", en trío con Julia Martínez (contrabajo) y Javier Martínez Lo Ré (piano), versionó "La muerte del ángel" y "Lo que vendrá", recordando a Astor Piazzolla, su gran referente.

La pareja de bailarines Soledad Cantarini-Diego Pérez, con su brillante desempeño, aportó a la estética del espectáculo.

El último tramo incluyó una carta imaginaria a Troilo en la cual se recordaban sus amores: su bandoneón, River Plate, su esposa Zita. Destacando su reconocida generosidad, el texto finalizó con un "gracias por existir".

Mientras la pantalla mostraba un recorrido por las tapas de los discos de Pichuco, Ricardo Paradiso ofrecía su versión de "La última curda". La última imagen sintetizaba gran parte de la historia del tango: Troilo y Piazzolla juntos.

En el final, la generosidad de Montironi produjo una reunión con los jóvenes bandoneonistas, a los que se sumó Sebastián Jarupkin. La confluencia de todos los instrumentistas interpretando "Oblivión" significó el cierre ideal para el merecido homenaje, además de mostrar el buen presente del género en nuestra ciudad.

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