El "cepo" que no existe
Hace unos días decidí realizar un viaje de cinco días a Brasil.Comencé a padecer una odisea que no me es exclusiva. La compra de moneda extranjera para poder pasar mis vacaciones en otro país.

Domingo 07 de Octubre de 2012

Hace unos días decidí realizar un viaje de cinco días a Brasil.Comencé a padecer una odisea que no me es exclusiva. La compra de moneda extranjera para poder pasar mis vacaciones en otro país. Luego de la maratónica proeza de ingresar y conseguir una mísera evaluación de mis potenciales recursos económicos, a través de la página de la Afip obtuve el "permiso" para poder hacer con mi dinero lo que "alguien" determinó como única posibilidad. Fui al banco en el que poseo mi cuenta sueldo, solicité los valores autorizados y me encontré con el primer obstáculo: para los países "vecinos" sólo las casas de cambio venden la moneda extrajera pertinente. Luego de esperar mi turno en un comercio, me encuentro con una amable empleada que me comunica que la compra que solicito, cuyos permisos, referencias, destino, habilitaciones y más datos emitidos por la Afip obraban en mi poder, sólo puede hacerse a través de una transferencia bancaria. Debo aclarar que esto sucedía el día lunes anterior a mi partida estipulada para el miércoles de la misma semana. Después de concretar la transferencia correspondiente, volví a la agencia a buscar mis reales ya que los había pagado. No concreté mi compra porque la transferencia no llegó. Volví a repetir la búsqueda el martes y hasta el mismo miércoles de mi partida, fecha en que la amable empleada y luego de haberse ocupado todos los días de mi compra me comunica que no se había concretado la transferencia de mi pago anticipado. Siendo ya las 10 de la mañana y a pesar de que a las 12.30 pasaba un transporte a buscarme por mi casa, corrí al Banco Nación a pedir por mis reales autorizados formalmente, recibiendo nuevamente la misma contestación que el lunes anterior, sólo en las casas de cambio. Volví a Transatlántica, y la nombro específicamente porque quiero hacer mención al buen trato y preocupación de sus empleados, quienes al ver que ya estaba a punto de padecer una descompostura, instrumentaron todo tipo de acciones para ayudarme en el trance, solucionando casi por lástima mi situación exactamente a las 11.30. Es cierto, no hay cepo, conseguí el cambio. Gracias a Claudia, que sufrió conjuntamente mis padecimientos, que más que una empleada de una casa de cambios autorizada se convirtió en una máquina de llenar formularios, papeles y que no perdió en ningún momento su intención de atenderme como a un ser humano. Sólo quise pasar cinco días de vacaciones haciendo uso de mis derechos: gastar mi dinero en lo que deseo ya que trabajé durante 45 años cobrando todos mis sueldos en blanco, haciendo aún los aportes que corresponden y pagando mis impuestos a las ganancias que se descontaron permanentemente a pesar de ser jubilada y ahora desearía disfrutar de los descansos que planifico y en donde deseo, sin tener que morir en el intento.

Susana Dolber

DNI. 6.378.741