El castigo peor

Viernes 28 de Septiembre de 2012

En mayo de 2009, un niño de 18 meses murió cuando su madre, Elizabeth Cuesta, lo olvidó en su camioneta cuando fue a trabajar en una tienda Petsmart en el oeste de Miami-Dade, en los Estados Unidos. En enero del 2011, un juez condenó a Elizabeth Cuesta a cinco años de libertad condicional. Después de la sentencia, la fiscal Dawn Denera reconoció que "no hay un castigo peor que la muerte de un hijo".