Miércoles 19 de Diciembre de 2012
El crimen de Tomás Dameno Santillán fue enmarcado por el tribunal en un caso de "violencia de género", porque el asesinato del nene de nueve años estuvo directamente direccionado a provocarle daño a su madre, "pegándole donde más le dolía".
"Sabiendo lo importante que resultaba Tomás para su madre y los celos que el imputado sentía hacia Tomás", Cuello "pegó donde más le podía doler" a la madre, dijo el tribunal. Para ello, agregó, "se aprovechó de su superioridad física y de la vulnerabilidad de la víctima", sostuvo.
Adalberto Cuello y Susana Leonor Santillán, madre del chiquito asesinado, habían estado en pareja hasta agosto de 2011 y tenían un hijo en común, un bebé por el que estaba reglamentado un régimen de custodia ante la conflictiva separación, entendieron los jueces.
En la lectura de la sentencia, los jueces recordaron testimonios en donde se señaló que Cuello culpaba a Tomás Santillán de la ruptura con su mujer y le había dicho a un conocido que se iba a vengar a través del niño.
"Tomás era para él una cosa", dijo el tribunal, que valoró las opiniones de expertos en donde se estableció que "los asesinatos de niños" se dan en el marco de "violencia de género".
No obstante, el tribunal descartó la posibilidad de aplicar en este caso la ley votada en forma reciente para castigar los femicidios y los crímenes de esa especie.
Por su parte, el Código Procesal Penal impone que la legislación no es retroactiva y que, además, corresponde aplicar siempre la ley más beneficiosa para el imputado.