Domingo 20 de Diciembre de 2015
El cardenal Tarcisio Bertone prometió devolver 150.00 euros (unos 153.000 dólares) tras verse expuesto en el escándalo de revelaciones bautizado como Vatileaks 2, que lo acusaba de reformar su piso de retiro a expensas de un hospital infantil del Vaticano.
A Bertone, secretario de Estado entre 2006 y 2013 y número dos del anterior Papa Benedicto XVI, se le acusaba de haber recibido 200.000 euros de la Fundación del Hospital Bambino Gesù para renovar su ático de 296 metros cuadrados en el Vaticano.
"El cardenal Bertone, reconocido que lo ocurrido dañaba la imagen del Niño Jesús, decidió ayudarnos devolviéndonos la suma de 150.000 euros", informó la presidenta del hospital, Mariella Enoc, citada ayer por medios italianos.
El anuncio se produce coincidiendo con una visita prenavideña del sucesor de Bertone a los pacientes y el personal de la clínica. "Lo que puedo decir es que la cuestión está resolviéndose o mejor dicho, ha sido resuelta de forma positiva", dijo el secretario de Estado Pietro Parolin.
En su libro "Avaricia" publicado el mes pasado, el periodista de investigación italiano Emiliano Fittipaldi escribió también que la organización Bambino Gesù organizó una vuelta en helicóptero a Bertone que costó 24.000 euros.
Un día antes de la publicación del libro, Parolin anunció que la cúpula de la fundación que financió los gastos de Bertone había sido sustituida en su totalidad. Bertone se ha defendido alegando que no conocía las donaciones.
Mientras tanto, las autoridades vaticanas presentaron cargos contra Fittipaldi y otro periodista italiano, Gianluigi Nuzzi, autor de un segundo libro "Via Crucis", que exponía el dispendio financiero de la Iglesia. Sus acusaciones, que se han visto como un ataque a la libertad de prensa, podrían costarles hasta ocho años de prisión.
Ambos están siendo juzgados con tres sospechosos de filtrar documentos de una comisión instalada por el papa Francisco para impulsar reformas financieras en el Vaticano: el sacerdote español Lucio Vallejo Balda, su ayudante Nicola Maio y la consultora de relaciones públicas italiana Francesca Chaouqui.
El escándalo que ha rodeado las revelaciones se ha bautizado como VatiLeaks 2 en relación a un primer caso de filtraciones desatado en 2012 por otro libro publicado por Nuzzi basado en documentos filtrados desde el Vaticano.
El cardenal Bertone, ex secretario de Estado del Vaticano, dijo que las informaciones sobre él vertidas en esos dos libros son "calumnias". "Es una vergüenza, no sé cómo defenderme", declaró al diario italiano Corriere della Sera sobre el presunto alto costo de renovación del departamento en el que reside.
"En cuanto al departamento que me fue asignado de acuerdo con el Papa Francisco y los superiores del Governatorato, se me comunicó que ese año no había dinero en el presupuesto para la reestructuración y que debería sufragar los gastos", explicó Bertone.
Dijo que el Governatorato (Gobierno de la ciudad del Vaticano) le envió las facturas para que afrontara el pago y que las saldó con dinero de su cuenta. "Pagué con mis ahorros por un departamento que no es de mi propiedad y que quedará en el Governatorato", aseguró.
"No vivo en el lujo", aclaró Bertone al ser preguntado por cómo se compara con el Papa, que reside en un departamento de 50 metros cuadrados en la Casa Santa Marta, dentro del Vaticano.
Según el cardenal, el departamento en el que él reside mide 296 metros cuadrados y no los quinientos o más que se mencionan en los libros "Via Crucis" y "Avarizia". Añadió que con él vive "una comunidad de tres monjas que me ayudan. También hay una secretaria que el Santo Padre me concedió para escribir las memorias de tres Papas, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Hay una biblioteca, el archivo, habitaciones para todos", señaló.