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El caos se apoderó de Tailandia en un claro desafío al estado de emergencia

El primer ministro tailandés se libró ayer a duras penas de un ataque y la violencia callejera estalló en todo Bangkok, cuando manifestantes opositores se apoderaron de colectivos y rodearon con gesto triunfal los vehículos militares, en abierto desafío al gobierno que declaró el estado de emergencia. El caos generado en los últimos días por las protestas obligaron el sábado a suspender la cumbre de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean).

Lunes 13 de Abril de 2009

Bangkok.— El primer ministro tailandés se libró ayer a duras penas de un ataque y la violencia callejera estalló en todo Bangkok, cuando manifestantes opositores se apoderaron de colectivos y rodearon con gesto triunfal los vehículos militares, en abierto desafío al gobierno que declaró el estado de emergencia. El caos generado en los últimos días por las protestas obligaron el sábado a suspender la cumbre de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean).

Medio centenar de opositores, conocidos como "camisas rojas" y seguidores del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, irrumpieron ayer en el Ministerio del Interior para buscar al actual jefe de gobierno, Abhisit Vejjajiva, que había decretado antes el estado de excepción. Algunos atacaron el vehículo en el que viajaba el premier y otros funcionarios, y golpearon a los conductores que los insultaron. La policía apostada cerca del lugar se negó a intervenir.

Por lo menos 10 intersecciones fueron ocupadas por los manifestantes, que utilizaron colectivos para levantar barricadas en varias carreteras principales, ocasionando enormes embotellamientos de tránsito.

El estado de emergencia impide que se realicen reuniones de más de cinco personas y prohíbe los reportes noticiosos que sean considerados una amenaza al orden público. Además, permite que el gobierno convoque al ejército para controlar el desorden.

Fuera de control. Sin embargo, hubo indicios de que el gobierno quizá no pueda contener las protestas. Los reporteros de la agencia Associated Press vieron cómo los manifestantes se encaramaron a dos o tres tanques blindados estacionados frente a un centro comercial en el centro de Bangkok, agitando banderas en señal de triunfo. Una anciana subida en uno de los vehículos gritaba "!Democracia!" antes de que los manifestantes ordenaran a los soldados que trasladaran los vehículos de regreso a un cuartel.

"Es un caos total. Da miedo y los militares no hacen nada. ¿Quién puede garantizar nuestra seguridad?", dijo el turista Martin Liu, de 36 años, que se encontraba cerca de los vehículos blindados.

Los manifestantes del Frente Unido para la Democracia sostienen que el gobierno de Abhisit, formado hace cuatro meses, subió al poder ilegalmente y desean nuevas elecciones. Además acusan a la elite del país —los militares, el poder judicial y otros funcionarios no elegidos— de minar la democracia al interferir en la política.

"Momento dorado". El ex primer ministro Thaksin Shinawatra, quien se mantiene en contacto con sus combativos seguidores desde el exilio, dijo ayer que este es el "momento dorado" para levantarse contra el gobierno. También repitió su llamado para una "revolución del pueblo" y dijo que estaba listo para volver a Tailandia a liderar un alzamiento del pueblo si había un golpe. Tailandia ha sufrido 18 golpes de Estado desde 1932.

Por su parte, el coronel Sansern Kaewkamnerd dijo que los soldados y la policía fueron emplazados en más de 50 puntos clave de Bangkok, incluyendo las estaciones de trenes y colectivos. Y agregó que la presencia militar no es un indicio de un inminente golpe de Estado.

"El gobierno decidió imponer el estado de excepción porque queremos que el país vuelva a la normalidad", dijo Abhisit en la televisión nacional. "El gobierno utilizará cada vía para evitar más daños. Le pido a la gente que apoye al gobierno para restaurar el orden en el país", señaló.

Días cruciales. La acción de Abhisit surge un día después de que los manifestantes contra el gobierno irrumpieran en un hotel de Pattaya donde se realizaba la cumbre de la Asean y obligaran a su cancelación. Los mandatarios asiáticos debieron ser evacuados en helicóptero por cuestiones de seguridad.

Abhisit habló en la televisión ante el temor de que el país podría enfrentar una mayor violencia en los próximos días. "Los próximos tres o cuatro días serán cruciales para que el gobierno demuestre su capacidad para restaurar la paz y el orden en el país", dijo el mandatario.

 

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