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El canciller chino visita Venezuela, donde Pekín tiene grandes intereses

El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, llegó a Venezuela, la segunda escala de su gira por Latinoamérica, que inició el pasado fin de semana en Cuba y que continuará esta semana por Argentina y Brasil.

Martes 22 de Abril de 2014

El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, llegó a Venezuela, la segunda escala de su gira por Latinoamérica, que inició el pasado fin de semana en Cuba y que continuará esta semana por Argentina y Brasil.

Wang Yi, quien prepara la segunda gira oficial a Latinoamérica del presidente de China, Xi Jinping, prevista para julio próximo, llegó de madrugada al aeropuerto de Caracas, donde fue recibido por el canciller venezolano Elías Jaua. "Le damos la bienvenida a Venezuela al canciller chino, Wang Yi, en nombre del presidente, Nicolás Maduro, y del pueblo venezolano para seguir afianzando las relaciones con el gigante asiático", declaró Jaua según una nota de prensa de la Cancillería venezolana.

Maduro se reunió más tarde durante el día con Wang Yi en el palacio presidencial de Miraflores, en el centro de Caracas. La visita del funcionario "de alto nivel del gobierno chino demuestra su interés por fortalecer vínculos con el gobierno bolivariano, así como dinamizar aún más la cooperación binacional, de cuyos resultados ya se beneficia el pueblo venezolano en materia automotriz, vivienda, tecnología, infraestructura", reseñó la cancillería venezolana.

Venezuela y China mantienen una "alianza estratégica", iniciada por el antecesor de Maduro, Hugo Chávez (1999-2013). Esta alianza se vio reforzada el pasado marzo, cuando se hizo la tercera renovación del llamado Fondo Chino-Venezolano, un mecanismo que ha permitido a Venezuela recibir 15.000 millones de dólares. Venezuela paga ese dinero con el suministro de petróleo, mientras el Estado venezolano financia diversas obras, especialmente infraestructura. Pero expertos del sector opositores critican el acuerdo, que pone a las reservas de Venezuela a disposición de China, muchas veces a muy bajo precio. De hecho, China paga buena parte del crudo al precio más bajo de mercado, equivalente al del carbón. A su vez, la estatal petrolera venezolana PDVSA se descapitaliza, dado que entrega el petróleo pero el dinero chino va directo al Estado central y no a sus cuentas. PDVSA adolece de una crónica falta de inversión, y el contrato con China agrava este problema. La constitución de una empresa bilateral para la explotación de crudos pesados en la Faja Petrolera del Orinoco y un convenio para la elaboración del mapa minero del país sudamericano forman parte de los acuerdos suscriptos. China tiene una necesidad imperiosa de hidrocarburos y minerales y Venezuela, de inversores en esas áreas. Chávez expropió a gran parte de las empresas multinacionales petroleras occidentales, lo que dejó un espacio que ahora está llenando China. Pero Pekín acostumbra imponer condiciones al menos tan draconianas como las compañías estadounidenses.

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