Lunes 27 de Enero de 2014
Quiero responder a la carta de la señora Lidia Marini, publicada el pasado 21 de diciembre, titulada “El campo sí especula”. Señora, los productores no vendemos la soja porque el gobierno nacional no nos cuida la plata y si la vendemos nos quedamos sin soja y sin plata (inflación). La historia a lo mejor algunos no la leyeron como dice usted (yo sí), pero todos tenemos memoria. Desde 1946 a 1955, compraba el Intituto Argentino de Intercambio Comercial (Iapi), importaba y exportaba. Se cosechaba en noviembre, se vendía y recién se cobraba en junio. Tanto es así que en el 51 no le sembró casi nadie. Y usted creo, por su DNI, debe haber comido el pan negro del 52. Cuando lleve algo a su boca, recuerde que hay un hombre de campo entre medio. Usted critica a la soja, pero a la platita la quiere. Si tuvimos ferrocarriles fue porque lo hicieron los ingleses, quienes para hacerlo más rápido traían las piedras de Inglaterra. En 20 años hicieron más de 20 mil kilómetros, sin inundar un solo campo. Y de las construcciones ni hablar. Las telefonías y demás yerbas cuando las nacionalizaron se derrumbaron y se vendieron como chatarra. Usted dice que nos subsidian todo, pero recuerde que cuando asumió Menem el trigo valía 76 pesos el quintal y lo bajó a 26. Terminó produciendo el desguase del campo. Cuando lo corrieron a de la Rúa los civiles hicieron lo mismo que hicieron los militares con el presidente más democrático y honesto que tuvo el país, Arturo Illia. Luego se le pidió al campo que aportara para la reconstrucción, cosa que el campo accedió aportando hasta un 28 por ciento de las retenciones. No hubo problema, pero cuando se loquiso llevar a un 45 por ciento se desató la guerra. Un señor declaró que había exportado 18 millones de toneladas y la soja ni siquiera se había sembrado. Lo denunció en ese entonces Rafael Martínez Raimonda, pero me parece que esa plata todavía no se devolvió. Se nos prometió pagarnos un plus de 18,7 el quintal de trigo para cuidar la mesa de los argentinos para que el pan costase 2,5 pesos el kilo. Pero no nos dieron nada y el pan hoy vale 25 pesos el kilo, se le corrió la coma. Señora, a usted le subsidian la corriente eléctrica, el transporte, el gas, etc. Porque sino por 3,7 pesos no podría tomar un colectivo. Y en cuanto a las divisas, si tuviéramos lingotes de oro la cosa sería distinta. Por último, no se olvide señora que el productor agropecuario vende con un dólar a pesos 6 y compra con un dólar a pesos 11.
Héctor Ragni. DNI 6.224.186