Miércoles 11 de Mayo de 2011
Me llama la atención que los mismos rosarinos que se indignan porque el magnate inglés Joe Lewis bloquea el Camino de Sirga al lago Escondido, en la provincia de Río Negro, actúan con indiferencia cuando sucede lo mismo en la ciudad en la que viven. Tenemos empresas constructoras que hacen lo que quieren en Rosario y nadie las obliga a cumplir las leyes vigentes, que están en el Código Civil de la República Argentina, que en su artículo 2.639 dice: "que los propietarios limítrofes con los ríos o con canales que sirven a la comunicación por agua, están obligados a dejar una calle o camino público de 35 metros hasta la orilla del río o del canal, sin ninguna indemnización. Los propietarios ribereños no pueden hacer en ese espacio ninguna construcción ni reparar las antiguas que existen, ni deteriorar el terreno en manera alguna". El megaproyecto que se está ejecutando en la zona de Puerto Norte de la ciudad, y que se ofrece como un verdadero balcón al río, se ha apropiado impunemente de los 35 metros hasta la orilla del río, el Camino de Sirga, violando regulaciones enmarcadas dentro del Código Civil ante la inoperancia de la Justicia y de las autoridades pertinentes. Los ciudadanos de Rosario queremos que nuestra ciudad tenga la avenida Costanera que se merece, con 35 metros de ancho como mínimo, tal como la tienen otras ciudades como Santa Fe, Paraná, Corrientes, Mar Del Plata y otras localidades del mundo. Creo que en pleno siglo XXI ya es hora de terminar con los privilegios de unos pocos.
Alberto Seoane, albertoseoane@yahoo.com.ar