Sábado 29 de Enero de 2011
El 14 de abril del 2000, Marcelo Brandán Juárez y otros cinco cabecillas de la banda de los Doce Apóstoles fueron condenados a reclusión perpetua por matar a siete presos y tomar rehenes, entre ellos una jueza y su secretario, durante el motín de Sierra Chica, en Semana Santa de 1996.
Los jueces Adolfo Rocha Campos, Héctor Rodríguez y Eduardo Galli resolvieron también condenar a otros 12 presos a penas de entre 6 meses de prisión y 15 años de reclusión por su participación en la revuelta carcelaria, mientras que absolvieron a cinco internos.
Dieciocho de los 23 acusados siguieron las instancias desde el primer día del juicio desde una celda "jaula" de la cárcel de máxima seguridad platense de Melchor Romero. Las autoridades decidieron realizar en el presidio el juicio oral por razones de seguridad y los presos sólo se pudieron comunicar con el tribunal por un sistema de circuito cerrado de televisión, al que pudo acceder la prensa desde una sala especial del penal, razón por la cual se denominó "telejuicio" al proceso.
El debate concitó una especial atención del público, no sólo porque se trataba del primer motín en el que se tomó de rehenes a magistrados, como fue el caso de la jueza penal de Azul, María de las Mercedes Maleres, y su secretario Héctor Torrens, sino por los detalles morbosos y antropofágicos del desenlace.
A reclusión perpetua con la accesoria por tiempo indeterminado fueron condenados los "apóstoles" Brandán Juárez, Jorge Pedraza, Víctor Esquivel Barrionuevo, Miguel Angel Acevedo, Miguel Angel Ruiz Dávalos y Juan Murgia Canteros. A todos les adjudicaron los homicidios de los presos Agapito Lencina Aquino, Daniel Niz Escobar, Víctor Gaitán Coronel, Esteban Polieschuck, Mario Barrionuevo Vega y Luis Romero Almada, cuyos cadáveres nunca fueron hallados.
El recluso Omar Luján Ibarra quebró un pacto de silencio "tumbero" y declaró en el debate que él junto con un grupo liderado por Agapito Lencina estaban en una "lista negra" de los "Doce Apóstoles", porque los consideraban "buchones" penitenciarios.
"Entonces le dije que se cuidara, pero no me hizo caso y decidió esperar sin refugiarse, para no pasar por cobarde", recordó entre llantos en referencia a uno de los reclusos asesinados. Señaló que le contaron "cómo cortaron con una sierra a Agapito" y a otros miembros de su banda.
"Sé que con algunos cuerpos hicieron comida en ollas y que a otros los quemaron en el horno de la panadería del penal y vieron a Brandán Juárez, Ocanto, Jorge Pedraza y Víctor Esquivel jugar al fútbol con una cabeza", concluyó sollozando.
Un rehén recordó en el juicio que uno de los amotinados le preguntó si una empanada que le habían dado estaba rica y, ante su respuesta afirmativa, el reo le dijo entre carcajadas: "Es porque te comiste un «rocho»" (ladrón en la jerga tumbera).