Miércoles 02 de Diciembre de 2009
El recordado libro de los 80 "Rosario de Satanás", una recopilación de las historias de los años 20 y 30, de los cabarets visitados hasta por empresarios porteños, es un testimonio real y valioso, pero resulta hasta infantil comparándolo con esta época. Basta con leer la portada del diario o encender la tele a las dos de la tarde y ver en la paquetísima mesa de la señora Legrand, a una especie rara (industria rosarina) de mujer sin prejuicio alguno que se está construyendo una carrera a cualquier precio. Quiero recordar que sólo estudiando y trabajando duro se consiguen las verdaderas metas, las que deben ser alentadas y valoradas. En el fondo creo que los valores aún se conservan, no se han perdido. Muchos jóvenes, a pesar de los sacrificios que implican, conservan las enseñanzas de sus mayores intactas y están orgullosos de que sea así, gracias de Dios.
Adriana Mendoza, adri_isa47@hotmail.com