El buen camino merece buen trato
A propósito de la carta aparecida en esta sección el 21 de noviembre pasado bajo el título "Cacerolazos por el autódromo", quiero destacar que no se puede anular un proyecto que nació para Rosario...

Jueves 06 de Diciembre de 2012

A propósito de la carta aparecida en esta sección el 21 de noviembre pasado bajo el título "Cacerolazos por el autódromo", quiero destacar que no se puede anular un proyecto que nació para Rosario cuando en la zona donde está implantado el autódromo solamente había malezas conocidas como pasto puna o cola de burro. Donde ir a esa zona era encontrarse con lagunas y que si se trataba de época con sequía se veía extensos salitrales, muestra fiel de bajos despreciados. Demás está decir que no había poblaciones dentro de los predios, salvo algún rancho donde habitaba algún puestero responsable del cuidado de algunos animalitos ya sean vacunos o cerdos. El haber encarado llevar adelante en ese lugar la construcción de un autódromo fue ir al encuentro de una zona buscando expansión urbanística recuperando terrenos que geográficamente podrían mejorarse mediante un manejo apropiado de canales y obras afines. Esto con el correr de los años fue cambiando para bien como así también el autódromo al que se lo dotaba de mejoras acorde a las circunstancias. Claro está que todo esto, como es entendible, no fue una obra que se realizaba en la plaza 25 de Mayo de la ciudad. Fue un mojón que se colocaba como inicio de recuperar para la posteridad lugares necesarios para poblados, como también un espacio deportivo como otra actividad que destacara la importancia que iba tomando Rosario como ciudad. Este comentario es importante hacerlo para conocimiento de mentes jóvenes para que lo hecho por sus mayores no sea destruido, sino por el contrario sean mejorados adecuadamente, modernizados para el bien común de todos los ciudadanos. Posiblemente las quejas que puedan hacerse del autódromo proviene de personas que han sido engañadas cuando se hicieron propietarios de algún predio en la zona; ya el autódromo existía mostrándose como lugar necesario para ejercitar el deporte automovilístico.

Julio Rafael Ferrarotti,
DNI. 5.993.583