Edición Impresa

El barrio de zona oeste donde los narcos extorsionan a los vecinos

Los vecinos de barrio Gráfico, en la zona oeste de la ciudad, dicen que ya no pueden dormir tranquilos y se declaran cansados de los asaltos que ocurren a diario. Durante esta semana se...

Viernes 17 de Enero de 2014

Los vecinos de barrio Gráfico, en la zona oeste de la ciudad, dicen que ya no pueden dormir tranquilos y se declaran cansados de los asaltos que ocurren a diario. Durante esta semana se reunieron en asambleas públicas todas las tardes para discutir cómo poner fin a una ola delictiva que se torna cada vez más violenta y algunos relacionan con el cambio de la empresa de seguridad que vigilaba el barrio. Lo insólito del caso es que aseguran que los dueños de un búnker de venta de drogas de la zona les ofrecieron protección a cambio de dinero.

La gota que colmó el vaso de quienes habitan los chalecitos de tejas rojas inaugurados en 1956 cayó el domingo a la madrugada, cuando hubo que evacuar dos cuadras de Bernheim al 8300 porque se habían robado los medidores de gas de unas 20 viviendas. Al día siguiente, prendieron fuego a un automóvil estacionado en el porche de una casa de esa misma calle, pero al 8200.

Ambos acontecimientos quedaron asentados en la subcomisaría 22ª, con jurisdicción en la zona. La destrucción de los gabinetes de gas y el hurto de los medidores ya sumó más de una decena de declaraciones testimoniales y también hay un expediente abierto por la suerte corrida por el Volkswagen color gris cuya carrocería, completamente chamuscada, todavía permanece estacionada en la vivienda de Bernheim 8277, cuyas ventanas y puertas están teñidas de hollín.

Según las denuncias que acumula la seccional, ambas situaciones están relacionadas con la decisión de suspender los pagos a una empresa de vigilancia que custodió hasta octubre pasado la zona. "Dicen que empezó todo cuando dejaron de pagar a un grupo y contrataron a otra empresa", confió un agente policial.

Una calle límite. La calle Bernheim es el corredor principal de un sector de doce manzanas encerradas entre el Mercado de Concentración de Fisherton y el Jockey Club.

A partir de Wilde se suceden tres cuadras de chalés idénticos que, en los últimos años, sumaron cada vez más rejas. Después de Urizar, la postal es diferente: se terminan las cloacas y los antiguos árboles que sombrean las veredas y comienza un territorio que apenas a una cuadra se denomina el de "allá atrás".

En la parte de adelante de Bernheim los gabinetes de gas exhiben, alternativamente, los escudos de dos empresas de seguridad: una identificada apenas con una "S" mayúscula, la otra con un escudo y el nombre Seguridad Malvinas Argentinas. Los mismos escuetos datos que contienen los recibos que entregaban a los vecinos a cambio de un pago de entre 140 y 400 pesos, según la cara.

"La primera empresa de seguridad estuvo hasta octubre y dejamos de pagarle porque nos subió mucho el precio. Después contratamos a otra que no duró más de dos meses, porque le robaron la moto al vigilador y lo golpearon. Muchos dicen que todo lo que está pasando en el barrio tiene que ver con eso", aseguraron varios vecinos que pidieron no ser identificados por temor a represalias.

Para otros, la causa de todos los males está "en el barrio de atrás", donde aseguran funciona un búnker de venta de estupefacientes que, incluso, habría allanado la policía un par de meses atrás.

"Todas estas noches que nos hemos reunido aparecen con las motitos, dan vueltas alrededor nuestro, nos amenazan mostrándonos bidones de nafta. Y hasta se han acercado para ofrecernos protección. Nos dijeron que por 200 pesos por vecino ellos se encargaban de que no nos jodan", explican algunos viejos vecinos que todavía añoran la época cuando las casas eran nuevas y en el barrio, tranquilo y abierto, se podía tomar mate en la vereda o ir al mercado dejando la puerta de casa sin llave.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS