El Ballet Latinoamericano, 25 años en la pasión por las danzas folclóricas
Desde hace 25 años, la pasión por las danzas folclóricas en Rosario tiene su correlato en la labor que viene desarrollando el Ballet Latinoamericano.

Sábado 03 de Mayo de 2014

Desde hace 25 años, la pasión por las danzas folclóricas en Rosario tiene su correlato en la labor que viene desarrollando el Ballet Latinoamericano, un elenco que bajo la dirección de los profesores María Cristina Silvera y Eduardo Italiano, no sólo mostró su arte por los escenarios del país, sino que además lo hizo en numerosos escenarios internacionales.

Hoy, a un cuarto de siglo de aquel nacimiento, los docentes recuerdan para Escenario cómo empezó a desandarse aquel camino. "Con Vicki y Miguel Acosta habíamos formado en 1985 el Litoral Ballet. Después yo me fui, él (señala a su esposo Eduardo) siguió, y muchas de las chicas se volvieron conmigo. Para no ser competencia, y como ellos hacían folclore, yo decidí hacer danzas latinoamericanas. Ahí nace el Ballet Latinoamericano, que no hacía folclore tradicional, sólo danzas latinoamericanas", detalla Silvera.

Bajo esa denominación, el ballet hizo su debut un 29 de abril de 1989 en el teatro Fundación Astengo con el ballet de Marta Aldasoro. "Recién empezábamos con esta idea. Eran cuatro parejas, nos fue bárbaro, y así empezamos a actuar. En 1990, por iniciativa de uno de los varones del grupo, realizamos un cuadro folclórico. Fuimos a Casilda, ganamos y fuimos a Victoria. Allí arrancó todo. Donde nos presentábamos, ganábamos", dijo Silvera.

Eduardo Italiano dejó el Litoral Ballet unos años después y también se sumó al grupo de su mujer: "Eramos el único grupo de danzas folclóricas en la ciudad que salía a competir en esa época. Nuestra idea primaria fue trabajar desde lo regional. Trabajamos un cuadro salteño, o uno santiagueño, o uno del litoral o uno del noroeste. Pero, por ejemplo, en un cuadro santiagueño la música tenía que ser interpretada por santiagueños, con los temas musicales de santiagueños, el tipo de vestuarios, por más que fuera estilizado por nosotros, tenía que ver con el ropaje que usaba el santiagueño, al igual que las formas. Nosotros hacíamos cosas del litoral y se veían como tal. Cuando empezamos a trabajar lo estilizado, la gente nos reconocía hiciéramos lo que hiciéramos".

La historia del Latinoamericano tuvo un quiebre en 1996 "cuando dejamos de competir y allí nos salió el primer viaje a Italia, tras una frustrada presentación en el cierre de las Colectividades. Al día siguiente —agregó Silvera— se comunicó conmigo un señor que nos comentó que un familiar suyo nos había visto actuar en el Anfiteatro y que contaba con una invitación para un conjunto folclórico argentino para participar de un festival mundial muy grande en Agrigento, Sicilia. Y allí fuimos casi un mes".

Ese viaje significó un salto cualitativo y cuantitativo en el derrotero profesional del Latinoamericano. Al regresar del viaje, Italiano y Silvera fueron contactados para informarles que sus dirigidos habían sido invitados a participar de otro gran festival a realizarse a mitad de año en Israel. "Nos fue muy bien allá y después volvimos tres veces más a Italia y en uno de esos viajes nos contrataron para ir a Suiza. También viajamos a Brasil, Chile, México y Paraguay", destaca la también docente y directora del Estudio Integral de Danzas de Rosario.

Hoy, el trabajo del ballet está abocado a actuaciones en el teatro El Círculo y a realizar funciones por distintas poblaciones de la región. Un total de 12 parejas, con edades que oscilan entre los 25 y 35 años, integran la agrupación que ensaya dos veces a la semana "y cinco horas los sábados".

Para celebrar los 25 años del ballet está prevista la realización de una gran fiesta en el teatro El Círculo para septiembre y el desafío será lograr la presencia del Ballet Nacional. En el mientras tanto, horas y horas de ensayo nutren a estos jóvenes que pretenden continuar manteniendo vivas nuestras raíces.