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El automovilismo argentino debe pasar el invierno

Malvinas no frenó el automovilismo y el único paréntesis importante de carreras fue durante casi 5 años por la Segunda Guerra Mundial. ¿Vuelven en agosto?

Lunes 29 de Junio de 2020

Aislamiento social, preventivo y obligatorio. El covid-19 logró en nuestro país lo que no logró la Guerra de Malvinas: suspender el automovilismo por tiempo indeterminado. En la Argentina sólo ocurrió una vez y fue debido a la Segunda Guerra Mundial, cuando en 1942 quedaron desiertos los campeonatos de todas las categorías y no hubo actividad oficial hasta fines de 1946. Aquel 3 de mayo de 1942, cuando el brasileño Oldemar Ramos ganó con holgura el Premio Ciudad de Santa Fe, pocos suponían que un par de días después iba a comenzar el paréntesis más prolongado en la historia del automovilismo nacional.

En la revista Coche a la Vista, Luis Elías Sojit y Luis Miceli apuntaron que "las dificultades de la guerra se hacían sentir en nuestro deporte motor, agravándose más la situación cuando un decreto originado en el Ministerio de Obras Públicas prohibió la realización de competencias. Estas circunstancias trajeron una paralización en toda la actividad automovilística”. Se adujo racionamiento de material por desabastecimiento. Fundamentalmente de combustible, neumáticos y repuestos. Pero el fútbol no se detuvo. Todo parece indicar que la gente iba a las canchas caminando.

A partir de 1947 siempre hubo automovilismo en el país. Sí hubo postergaciones puntuales y por los más variados motivos A partir de 1947 siempre hubo automovilismo en el país. Naturalmente hubo postergaciones puntuales y por los más variados motivos, desde problemas con proveedores, condiciones climáticas adversas y circuitos en mal estado hasta piquetes y alzamientos militares, pasando por diferencias económicas con los organizadores, prohibiciones de carreras en ruta, la aparición de la gripe A en 2009 y un paro de balseros que a mediados de los 60 impidió que los autos del Turismo Anexo J pudiesen cruzar el Paraná para correr en Concordia. Ni siquiera la Guerra de Malvinas le puso freno a la actividad. Aunque resulte increíble, entre abril y junio de 1982 hubo carreras todos los domingos. Incluso se organizó un festival de categorías en el autódromo de Buenos Aires a beneficio del llamado "fondo patriótico”.

Pero ahora es distinto. En esta nueva vida rara y monótona el automovilismo quedó en pausa. Al menos el automovilismo real, porque los simuladores empezaron a simular más carreras que antes. El mundo cambió, pero no será para siempre. Esta situación antinatural ya no se vive de igual manera en todo el país. Hay realidades distintas, actividades habilitadas y protocolos sanitarios listos para ponerse en práctica.

Mientras tanto, el país fierrero espera y desespera. El público espera por sus ídolos y los equipos por el automovilismo, porque después de la angustia y la muerte el coronavirus también los amenaza con la ruina. ¿El futuro será con una especie de ciudad autódromo? Esto es, llegar el viernes, entrenar y clasificar el sábado y correr el domingo con los equipos confinados en el predio y sin interactuar con el resto de la comunidad. Es una posibilidad. Hay que resolver el tema de los viajes. Hoy es un problema, pero tal vez algo cambie para mediados de agosto. Esa es la fecha tentativa, mediados de agosto. Hay que pasar el invierno, como decía Alsogaray, con separación social, respeto por el prójimo y mucha higiene. Y si se agrega una enorme dosis de fe, mucho mejor.

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