El atacante entró por la fuerza a la escuela y comenzó a tirar en un pasillo
Los investigadores comenzaron a reconstruir los momentos previos de la espiral de violencia que dejó 28 muertos en Newtown. Ayer se supo que había discutido con empleados de la escuela días antes de la masacre. Como no pudo comprar armas, se las sacó a su madre.  

Domingo 16 de Diciembre de 2012

El viernes último, a las 9.30, pertrechado con tres armas de su madre, Adam Lanza, de 20 años, convirtió el colegio en el que había estudiado de pequeño y en el que ella era maestra en la peor masacre escolar de EEUU. Aunque todavía hay datos sin aclarar, las primeras informaciones permiten reconstruir cómo en escasos minutos dos aulas de la idílica escuela de Newtown, situada en una zona boscosa de la localidad, se convirtieron en el escenario del horror.

Antes de dirigirse a la Sandy Hook Elementary School, Lanza mató a su madre, Nancy, en la casa familiar de Newtown. Según algunas informaciones, le pegó un tiro en el rostro. Después, agarró tres armas de su madre (dos semiautomáticas y un rifle), se subió a un auto y se dirigió al colegio, a unos tres kilómetros de su hogar.

"Entró por la fuerza en el colegio", aseguró el teniente Paul Vance en rueda de prensa.

El tiroteo duró unos minutos, cinco, según Carrie Usher, una profesora que se escondió con sus alumnos en un armario, en los que se oyeron decenas, incluso un centenar, de disparos. Lanza perpetró la matanza en dos clases adjuntas, las dos de primaria para chicos de seis y siete años, con precisión: sólo una de las personas que recibieron un disparo resultó herida. Las demás, fallecieron todas: 24 en el acto (18 niños y seis adultos) y dos niños más en el hospital. Este hecho sugiere que los disparos se efectuaron a quemarropa, según una fuente policial.

La directora Dawn Hochsprung, de 47 años, estaba reunida con otros responsables escolares y un padre cuando se oyeron los disparos. Ella y la psicóloga del centro, Mary Sherlach, salieron al vestíbulo para ver qué pasaba y cayeron asesinadas. La sala de reuniones no tenía cerrojo y una de las profesoras presionó su cuerpo contra la puerta para mantenerla cerrada. Recibió un tiro en la pierna y otro en el brazo.

Los disparos de Lanza pudieron oírse en todo el colegio a través de los altavoces, lo que llevó a los profesores a esconder a sus niños en los baños y armarios del centro. Aún no está claro si los altavoces estaban activados entonces porque era la hora de los anuncios escolares o porque Hochsprung corrió a activarlos para alertar al resto del colegio de lo que sucedía.

Lo que sí está claro es que, para cuando llegó la policía, la matanza había terminado. Lanza fue hallado muerto (todo apunta a que se pegó un tiro) en el vestíbulo y junto a él había dos armas semiautomáticas (una Glock y una Sig Sauer). En el coche de su madre hallaron además un rifle.

Los agentes peinaron el colegio, de una planta, donde fueron encontrando a niños y adultos escondidos. La bibliotecaria del centro, Yvonne Cech, relataba cómo ella, otros tres trabajadores de la biblioteca y 18 escolares de cuarto grado (nueve a 10 años) permanecieron 45 minutos encerrados en un armario. "Los Swat nos sacaron fuera", relató.

Poco a poco, los niños fueron conducidos a un cuartel de bomberos cercano. Escoltados por sus profesores y policía, pidiéndoles que se tapasen los ojos al atravesar los pasillos de un colegio convertido en escenario de la tragedia.

Pelea previa. Lanza había tenido un serio altercado con cuatro empleados del centro educativo la víspera del ataque, según fuentes policiales y funcionarios estatales. Tres de los involucrados en la discusión murieron baleados.

También se supo ayer que Lanza, el mismo día de la pelea trató de comprar un rifle, algo que los comerciantes del rubro le negaron porque las leyes de venta de armas de fuego de Connecticut estipulan una demora de dos semanas entre la compra y la entrega del arma.

Pese a todo, el agresor se hizo con tres armas, probablemente propiedad de su madre, e irrumpió por la fuerza en la escuela primaria, dando lugar a la tragedia.

La policía de Connecticut dijo ayer que dispone de "pruebas muy buenas para tener una imagen completa de lo que ocurrió", aunque no se dieron detalles de la cuestión.

Todas las víctimas de la peor masacre cometida hasta ahora en una escuela primaria estadounidense están identificadas y la lista de nombres se publicará en cuanto se cierren las investigaciones de los cadáveres, dijo ayer el portavoz policial de Connecticut, Paul Vance.