El asesino de la guardería belga dice que no se acuerda qué pasó
Tras el baño de sangre en una guardería infantil belga, las primeras declaraciones de Kim De Gelder, el joven de 20 años acusado de la masacre, sólo dejaron más preguntas: el hombre no recuerda haber matado a dos bebés y una cuidadora, dijo ayer su abogado Jaak Haentjens en la localidad de Dendermonde, donde ocurrieron los hechos.

Miércoles 28 de Enero de 2009

Tras el baño de sangre en una guardería infantil belga, las primeras declaraciones de Kim De Gelder, el joven de 20 años acusado de la masacre, sólo dejaron más preguntas: el hombre no recuerda haber matado a dos bebés y una cuidadora, dijo ayer su abogado Jaak Haentjens en la localidad de Dendermonde, donde ocurrieron los hechos.

Lo mismo expresó respecto de la muerte violenta de una anciana de 73 años, que hace una semana también fue apuñalada. Delante del tribunal en Dendermonde, que ayer prolongó la prisión preventiva, el joven no hizo declaraciones.

Según su defensor de oficio, el acusado manifestó un sentimiento de pesar. "Le parece terrible lo que pasó, pero como no se acuerda de los hechos, no se puede hablar de un verdadero examen de conciencia", dijo Haentjens. El abogado describió a su cliente como un hombre joven con problemas psíquicos, que apenas tuvo contacto con su familia. De adolescente, padeció de profundas depresiones.

De Gelder ingresó a la guardería Fabeltjesland (El país de las fábulas) alrededor de las 10 de la mañana del viernes último con un cuchillo de 20 centímetros de largo, y comenzó a apuñalar a los bebés. Se había pintado el rostro de blanco y tenía manchas negras en torno a los ojos. El sospechoso enfrenta cargos por tres asesinatos y 12 intentos de asesinato. Llevaba una mochila con armas y las direcciones de otras dos guarderías cuando fue detenido, dijeron las autoridades.

El fiscal Christian Du Four dijo el domingo que el hombre estaba desempleado y no tenía historial delictivo ni problemas mentales conocidos. Señaló que el sospechoso se había puesto un chaleco antibalas bajo sus ropas y tenía un cuchillo, un hacha y una pistola de juguete. La policía halló otros dos cuchillos cerca de la guardería donde ocurrieron los asesinatos.

En Bélgica se seguía percibiendo ayer el dolor y la consternación que dejaron los asesinatos. "El primer pensamiento de todos nosotros es para las familias afectadas por la tragedia de Dendermonde", dijo el rey Alberto II.

También el primer ministro Herman Van Rompuy expresó sus condolencias: "Quien pierde a un hijo, nunca vuelve a ser el mismo", afirmó Van Rompuy. El y otros políticos se reunieron la noche del lunes con unas 9.000 personas delante del lugar de los hechos para recordar a las víctimas.l (AP y DPA)