El arzobispo Poli promete al gobierno "respeto" con "la debida distancia"
El sucesor de Jorge Bergoglio adelantó ayer que su relación con el gobierno nacional será de "respeto y colaboración", aunque aclaró que "con la debida distancia y diferencia".

Sábado 30 de Marzo de 2013

El sucesor de Jorge Bergoglio en el arzobispado de Buenos Aires, monseñor Mario Aurelio Poli, actual obispo de La Pampa, adelantó ayer que su relación con el gobierno nacional será de "respeto y colaboración", aunque aclaró que "con la debida distancia y diferencia".

El nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, confirmó ayer la designación de Poli como nuevo arzobispo de Buenos Aires, tras la polémica con el gobierno y la Nunciatura por la difusión anticipada del primer nombramiento del Papa Francisco. El ministerio del prelado de La Pampa comenzará el 20 de abril venidero.

Tras el giro de la presidenta Cristina Fernández que dejó de lado los conflictos del pasado con Jorge Bergoglio y mostró un acercamiento con el nuevo Papa, Poli manifestó que la relación con el gobierno nacional se planteará "con respeto y colaboración, pero también con la debida distancia y diferencia, porque somos dos cosas distintas".

Poli afirmó ayer a la mañana que encarará su gestión en el Arzobispado con la esperanza de que llegue la "concordia" al país. "Falta diálogo a los argentinos, falta diálogo en serio", manifestó. En ese sentido, sostuvo que la Iglesia tiene mucha sabiduría en el tema y "en eso podemos ayudar".

También defendió a Jorge Bergoglio de las acusaciones referidas a su actuación durante la última dictadura militar: "Es un despecho continuo, hay gente que no acepta, por otro lado, la virtud de la Justicia, porque el actual Papa tuvo que comparecer en un juicio y fue exonerado. El no tuvo nada que ver con eso".

Acerca del cambio de escenario que le espera señaló: "Soy porteño, quiero a Buenos Aires, porque cada uno tiene su ciudad, pero el corazoncito queda acá porque me gusta mucho La Pampa y los pampeanos, hay gente muy buena".

El flamante arzobispo emuló el ejemplo del Papa Francisco y en el Jueves Santo ofició una misa en la Unidad 30 de la cárcel de menores de Santa Rosa, donde le lavó los pies a varios jóvenes.