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El análisis del médico leproso

Juan Ignacio Bóttoli desmenuzó con Ovación el panorama de las lesiones que viene sufriendo el plantel de Ñuls en el torneo.

Miércoles 24 de Septiembre de 2014

Los jugadores de fútbol no son máquinas. Por suerte tampoco robots. Son seres humanos de carne y hueso y deportistas de alto rendimiento que se pueden lastimar. Ocurre que en Newell’s las lesiones se están produciendo de manera sistemática y prácticamente no le dan tregua al entrenador Gustavo Raggio a la hora de poder tener a todos los soldados disponibles para afrontar los partidos. Este escenario complejo no se puede remitir a una sola causa. Hay muchas variables que inciden y se deben tener en cuenta a la hora del análisis. Nadie mejor que el médico del plantel, Juan Ignacio Bóttoli, para arrojar luz sobre el presente que atraviesa el elenco del parque Independencia.

   —Ante este cuadro de lesiones reiteradas, ¿cómo analizás la situación?
  —Lo primero que uno debe hacer es clasificar las lesiones deportivas. Que pueden ser musculares o traumáticas. Estas últimas son inherentes a la práctica del deporte de contacto y no tienen ningún análisis respecto de la prevención. Las lesiones traumáticas como la primera que padeció Milton Casco (esguince de rodilla), Marcos Cáceres (luxación en el codo), Hernán Villalba (luxación en la clavícula) y Víctor López (fractura de tabique) son dolencias que de la única manera que no se producirían es si jugás al ping pong o al tenis. Que no haya roce físico es imposible en el fútbol. Obviamente que cuanto más partidos jugás hay más chances de tener lesiones traumáticas. En este caso estamos jugando una competencia semanal y nos tocaron varias de este tipo.

   —En la alta competencia hay cada vez más fricción.
  —Hasta no hace muchos años el fútbol no se consideraba un deporte de contacto. Se decía que de contacto eran el rugby o el fútbol americano, disciplinas en las que el roce forma parte del juego. Allí el contacto es lícito. En el fútbol hay contacto, que cuando es ilícito se cobra infracción. Pero con la intensidad con la que se juega ahora al fútbol, aunque el contacto sea lícito o accidental se notan progresivamente más lesiones. Se juega con una intensidad tremenda. Los jugadores se juegan la vida, juegan por dinero, hay mayor velocidad y cada vez se juega en menos espacios por cuestiones tácticas, lo que engloba una realidad multifactorial. Un ejemplo ilustrativo es que los futbolistas van a trabar en la mitad de la cancha como si fuera la última pelota de su vida.

   —¿Y qué ocurre respecto a las lesiones musculares?
  —Bueno en este caso todo es mucho más cuestionable y se requiere un análisis más profundo. Algo que casi siempre se hace puertas adentro. Las lesiones musculares también son multifactoriales y hay un montón de razones por las cuales se producen. Nosotros tuvimos varias en este semestre. Se puede hacer un análisis global y luego inevitablemente realizar una evaluación individual. Ninguno de los lesionados que sufrimos es la misma persona y cada uno de los futbolistas viene con su propia historia.

   —¿Ante este escenario se dialoga más con el cuerpo técnico y el preparador físico?
  —Siempre se habla entre las partes involucradas. Por supuesto que a las lesiones musculares hay que hablarlas y discutirlas por si hay que corregir alguna falla. Nuestra función es tratar de evitarlas. Lamentablemente las lesiones son frecuentes en todos los equipos. Nosotros individualizamos los entrenamientos en lo posible y se trabaja en forma muy seria. Tampoco se puede decir que todo es por mala suerte. Trabajamos siempre para buscar las razones que nos permitan mejorar. Si las lesiones fueran en los entrenamientos, uno no se lo perdonaría. Porque se entrena para estar bien, no para estar mal. Igual pueden ocurrir algunas dolencias en las prácticas. Pero si hay una lesión muscular en el entrenamiento es porque algo falló, pero en nuestro caso fueron todas en la plena exigencia de los partidos.

   —Igual, más allá de todo el equipo está invicto y expectante en la tabla. ¿Eso algo quiere decir?
  —Este es un punto a favor. En definitiva el trabajo del preparador físico, el entrenador y los jugadores que entran a la cancha es muy bueno, y es por eso que el recambio funciona y hay buenos resultados.

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