Jueves 26 de Septiembre de 2013
¿Qué hace uno cuando la vida le quita ese tesoro que también le regaló? Se dice que así como se te da, se te quita. La vida me dio uno de los mejores regalos que pudo haberme hecho: mi mascota. Pero hace unos días también se la llevó. Ante el dolor inmenso que esto implica, las lágrimas hablan por sí solas. Jamás pensé que podía llegar a querer sin condiciones a un animal, hasta que tuve a Luna. Ella me enseñó que no hay amigo del hombre más fiel que un perro, que ellos saben cómo acercarse a uno cuando se está mal y cómo sacarnos una sonrisa. Difícil es tener que decirle adiós a quien te acompañó toda una vida, a quien creció a tu lado, a quien te dio todo el amor que pudo, hasta el final. A pesar de la tristeza evidente, ella fue feliz y disfrutó de estar junto a la familia que le tocó. Te elegiría hoy y siempre, y esta es mi manera de agradecerte por haberme enseñado tantas cosas, entre ellas, la de querer a un animal hasta lo último, como vos nos quisiste hasta el día de tu partida. La vida te golpea, tanto las alegrías como las tristezas son parte de ella; sin embargo, hay que ser fuertes y salir adelante. Y yo hoy lo voy a hacer por vos, por quien me demostró que se puede sonreír y ser feliz a pesar de los dolores.
María del Rosario Diez
DNI 38.135.850