El Airbus siniestrado en Brasil cayó "de panza" en el mar
El vuelo 447 de Air France se desplomó intacto en el océano Atlántico a una velocidad muy alta, reveló ayer el investigador jefe francés, agregando que los problemas con los sensores de velocidad del avión no fueron la causa directa del accidente que mató a 228 personas.

Viernes 03 de Julio de 2009

El vuelo 447 de Air France se desplomó intacto en el océano Atlántico a una velocidad muy alta, reveló ayer el investigador jefe francés, agregando que los problemas con los sensores de velocidad del avión no fueron la causa directa del accidente que mató a 228 personas.

Alain Bouillard, jefe de la investigación del accidente del 1º de junio, designado por la Oficina de Investigación y Análisis (BEA) francesa, dijo que el avión "no se destruyó en vuelo".

"El avión parece haberse estrellado contra la superficie del agua en su trayectoria de vuelo con una aceleración vertical fuerte", dijo. Los investigadores no han encontrado "ningún rastro de fuego ni rastros de explosivos", agregó, descartando así que el siniestro hubiese sido provocado por una bomba.

Las abolladuras en las partes del fuselaje que se rescataron indican que la "panza" del aparato (la parte inferior del fuselaje) chocó a gran velocidad con el agua. Se desconoce si en ese momento los pasajeros seguían vivos. La falta de chalecos salvavidas desplegados podría indicar que los ocupantes del avión no pudieron prepararse para la caída, explicó Bouillard.

Precisó que los sensores externos, llamados tubos Pitot, fueron "un factor, pero no el único". "Es un elemento pero no la causa", agregó Bouillard durante una conferencia de prensa en Le Bourget, en las afueras de París. "Hoy estamos muy lejos de establecer las causas del accidente".

El Airbus A330-200 que volaba de Río de Janeiro a París se desplomó en un área remota del Atlántico, a 1.500 kilómetros del suelo continental de Brasil y lejos de la cobertura de los radares.

Ardua investigación. La BEA difundió ayer los resultados preliminares de la investigación, a la que calificó como una de las más arduas en la historia sobre siniestros de aeronaves.

Uno de los mensajes automáticos emitidos por el avión de Air France indicó que estaba recibiendo información incorrecta de velocidad de los instrumentos externos de monitoreo, algo que podría desestabilizar los sistemas de mando del avión. Los expertos han insinuado que esos instrumentos externos podrían haberse congelado.

Las probabilidades de encontrar las grabadoras de vuelo son cada vez menores a medida que se debilitan las señales que emiten. Sin ellas, nunca podrían conocerse plenamente las causas del accidente.

La presentación de la BEA restó importancia a otros elementos que fueron mencionados en las primeras hipótesis, como la posibilidad de que tormentas fuertes o relámpagos hayan derribado el avión.

"Entre la superficie del agua y los 35.000 pies (10.600 metros) de altura, no sabemos lo que pasó", admitió Bouillard. "Ante la ausencia de las grabadoras de vuelo, es sumamente difícil llegar a conclusiones".

Bouillard dijo que la búsqueda de las cajas negras del avión se extendió hasta el 10 de julio.

Las llamadas "cajas negras" (que en realidad son de un tono anaranjado fuerte) reposan en alguna parte de una cordillera submarina llena de grietas, con terreno áspero y desigual.

El Airbus A330 se contactó por última vez con los controladores brasileños a la 1.35 del 1º de junio. Poco después de las 2 envió 24 señales automáticas de emergencia. A las 8, la estación de control en Madrid envió la primera señal de alarma, según Bouillard. El primer avión de búsqueda salió de Dakar a mediodía.