El ahogo de un laberinto
Hay quienes por distintos motivos están (o se sienten) desamparados del Poder Judicial. Sienten vivir en una intemperie y desprotección que es muy "grossa".

Lunes 28 de Julio de 2014

Hay quienes por distintos motivos están (o se sienten) desamparados del Poder Judicial. Sienten vivir en una intemperie y desprotección que es muy "grossa". Tal hecho es, casi siempre, extensivo a su familia y entorno más íntimo. La parte más afectada, imposibilitada de atenuarlo o haberlo previsto, prolonga la pesadilla, como un verdadero karma. Elementos extras, inexplicables en ciertos casos, generan cuadros irreversibles, producto de un sistema que los hizo apenas un número. La verdad, la justicia y la luz parecen serles vedados infinitamente. Lo lamentable es que además la salud humana pasa factura. La impotencia de un sistema y estructura determinados derivan en impotencia diaria que se acumula en años. Así es el tema en muchos juzgados, no sólo de nuestra ciudad, claro. Hay piedras de impunidad, corrupción, entre otras, que muchos ignoramos o ignorábamos. Tampoco tenemos por qué saberlo. Cuanto más cuando nuestras vidas, profesiones u oficios son tan disímiles. Luego de bailar un tiempo obligadamente por las circunstancias, indicios múltiples e inequívocos, demuestran en hechos puntuales, eslabones pasados por alto. Etapas obviadas que es lo que conlleva o conllevaría (o hubiera conllevado en tiempo y forma) a tener herramientas elementales, básicas, como indiscutibles. Esto, desde ya, para impartir real justicia, y también para que la vida no se torne una estafa biológica. ¿Cómo llegar al nudo en la soledad que nos imponen? Hay tramas, dignas de best sellers, sin duda. En esa cadena de eslabones minuciosamente hechos, de nauseabundo olor, media una madeja que espanta. Existe el espíritu de cuerpo, nada menos en sitios y personas que deben garantizar lo más valioso que existe. La vida, la equidad, la armonía, la paz. Expedientes inventados o malparidos convierten vidas en cargas inhumanas. En todo ámbito, sea judicial, de educación, de salud y demás, el motor debería ser siempre dar garantías, tranquilidad y seguridad a los más damnificados. Las desigualdades que a veces media entre las partes, por distintos motivos, hacen agujeros importantes. Si hay menores o ancianos, o mujeres que claman por sus derechos, y hace rato hay una decisión tomada por quienes ejercen el poder o por profesionales de otras ramas actuantes que por motivos que se inducen se sumaron a ello, obviándose peritos, técnicos, diagnósticos, estudios, y un sinnúmero de herramientas imparciales e intachables, la cosa es grave. Esto es el primer paso. No puedo omitir hablar de desidia y lamentable indiferencia de algunas instituciones donde el aporte, si no fue nulo, fue insuficiente. Sin embargo, el seguimiento y control de las mismas y especialmente en hechos dudosos, es de suma trascendencia. A nivel nacional los ejemplos son muchos, y todos los sabemos, dada la repercusión que han tenido. Hacer que la Justicia siempre funcione es también participación nuestra. Por nombrar apenas algunos casos, me vienen a la mente los de Lourdes Di Natale, Nora Dalmasso, la causa Menem junior y expedientes de familia dolorosísimos, donde no se ha sabido cómo terminó, una vez dada a conocer la realidad. Personas que se atan para ser oídas, que irrumpen en un programa de televisión, movidos por la desesperación y una inconmensurable desprotección judicial.

Una mirada diferente

En una carta publicada el día 23 de julio, firmada por el señor Juan Carlos Bressan, en contestación a otra firmada unos días antes por Héctor D. Gutiérrez, este amable señor Bressan pareciera que vive en otro país y no en Argentina. En su carta expresa un montón de palabras que son el fiel reflejo de quienes dicen lo mismo en los medios periodísticos hegemónicos. Los aportes jubilatorios recuperados, la jubilación para quienes trabajaron y no aportaron, la recuperación de Aerolíneas Argentinas, los Ferrocarriles, YPF, el desendeudamiento con el FMI, las 1.200 nuevas escuelas, más de 30 parques industriales, universidades, caminos, hospitales, todo esto me parece que este señor no lo vio. Claro que este gobierno tiene errores, pero a mi modesto entender es el que más ha realizado en favor de los más humildes, como en mi caso, que soy con mucho orgullo albañil y electricista, con apenas el ciclo primario realizado. Y cuando este señor dice que el índice de pobreza está en el 40 por ciento debido a la inflación, no somos los trabajadores los que la producimos. ¿No serán las grandes empresas, o estoy equivocado? Y respecto a los fondos buitre, a mi modesto entender, tendríamos los argentinos que unirnos todos y repudiar su actitud, porque su accionar es en contra del país y no en contra de un gobierno o un partido politíco.

La importancia

del tiempo

Hace 2.000 años, en la corrupta y sangrienta Roma, el filósofo Lucio Anneo Séneca escribía lo siguiente: "Ninguna cosa es tan propia del hombre como aquella en que no hay útil considerable para quien se la quita. En tu cuerpo hay muy corta materia para robos; pues nadie, o por lo menos pocos, derraman la sangre humana por sólo derramarla. El ladrón deja pasar al desnudo pasajero, y para el pobre aún en los caminos sitiados hay seguridad". Increíblemente, en la Argentina de hoy, supuestamente sujeta a las leyes y al derecho, lo antedicho que acontecía en Roma, ha quedado ridiculizado. Porque en la actualidad, en nuestras tierras, el pobre le roba al pobre, sin importarle la semejanza que existe entre ambos, natural, social o económicamente. Es tan grande la desigualdad social y el descarrilamiento existente que ya ni el mismo pobre encuentra un lugar para estar o transitar tranquilamente. Y el gobierno sigue sin poner freno a esto, sin asumir su responsabilidad de educar al pobre para que viva su pobreza con dignidad, sin lastimarse ni dañar a los demás; o de intentar, por lo menos, educarlo por todos los medios, principalmente con el ejemplo (¡oh, vana ilusión!). Ante esta situación, conviene reflexionar sobre las palabras del mismo Séneca, quien, respecto a la responsabilidad que nos cabe en nuestro paso por la vida, y a la brevedad de la misma y su importancia, dice: "El tiempo es sólo de días singulares, y su presencia consiste en instantes".

De eso no

se habla

Creo que nadie es dueño de la verdad, pero, considero que cuando se tienen fundamentos y sentido común se puede dialogar. Por lo cual, apoyo la carta de un lector, donde expone su sentir sin "ceguera" en su carta: "El pecado interno" por lo que considera errores de la Iglesia. En el tema de las religiones se pueden apreciar distintas ópticas, es como en los laberintos de espejos, cada cual se ve reflejado cóncavo o convexo pero el sujeto que está frente a ellos es el mismo. Nobleza obliga: debo reconocer que los puntos que vengo haciendo hincapié de la Iglesia (como la pedofilia que se encubría bajo las sotanas eclesiásticas —no por vía judicial como cualquier mortal— el celibato, el lavado de dinero, la mafia y la malversación de bienes) están siendo considerados por un Papa que además de su humildad, refleja ser un gran estratega, ante una Iglesia en decadencia. Estos datos de merma de feligreses, aportados según informes realizados, no contemplan al contabilizar los creyentes que los que son bautizados, no siempre continúan siendo profesantes o mantienen su fe. Relacionado con la Iglesia quiero describir la Catedral Metropolitana de Liverpool de diseño circular, con un centro dedicado al altar (quizás, contemplando la igualdad de seres humanos que asisten con quien hace de intermediario de la palabra de Dios), vitrales de colores y simple hormigón en sus paredes. No existen fastuosidades, el "Vía Crucis" realizado en bronce de manganeso por el artista Sean Rice, no es el de otras iglesias que infunden temor a los niños y atormenta a grandes (esculturas chorreantes de sangre o rebosantes de piedras preciosas). La etapa de fastuosidad de las iglesias (demostrar poder e inculcar el miedo como salvación) debe ir siendo reemplazada por las iglesias modestas donde quien quiera ir tenga la oportunidad de recogimiento sin presiones subliminales.

Entre Alemania

y Calcuta

Nuestro país por estos días atraviesa por problemas que sufren sus habitantes, en modo especial la gente honesta y trabajadora, que serían muy fáciles de resolver si contara con dirigentes y políticos que no pensaran en su ego y patrimonio personal, y como otrora lo lograran innumerables figuras del amplio espectro albiceleste; me refiero específicamente a patriotas de la talla de Manuel Belgrano y José de San Martín, entre otros, y toda una zaga de intelectuales, escritores, estadistas, científicos y hasta técnicos y obreros que han elegido exaltar el bien común en detrimento de su vida personal. Aquí, y para ir al grano del asunto, el tema pasa por el aspecto moral donde la corrupción alevosa y el grado cultural de mucha gente, tan precario, ponen el freno permanentemente ante las mejores intenciones de los que realmente podrían mejorar el patrimonio del conjunto en todo sentido. Y ahora resulta que junto a la inseguridad y a la falta alarmante de trabajo genuino, también se ha sumado la creciente inflación a raíz de un desbarajuste en el equilibrio económico. ¿Pero cuál es verdaderamente el ítem de que Argentina padezca un gasto público por demás de excesivo? Concretamente las fortunas que se les paga a sus políticos y jueces y cientos de asesores instalados en el Congreso, en el Poder Judicial e innumerables oficinas y organismos inherentes, además de los subsidios a los empresarios "amigos" del poder que con sus negocios personales desde siempre han estado colgados de la ubre de nuestra Nación, creyéndola el mamífero que todos conocemos. Por eso, y hasta que algún gobernante muy valiente no logre revertir esta perversa situación, Argentina, una república que por sus riquezas naturales podría llegar a ser como Alemania, continuará pareciéndose cada vez más a Calcuta.

Al Papa

Francisco

Creo que ya se consiguen las remeras con la leyenda "Yo no tuve audiencia con el Papa Francisco". Continuamente, distintas figuras que no podrían caminar por su ciudad y seguro serían como mínimo abucheados por sus conciudadanos logran la tan preciada foto. Abogados, sindicalistas, empresarios, dirigentes políticos muchos de dudoso pasado y presente llegan hasta ese lugar y consiguen su foto, que luego agrandan, enmarcan y adornan sus distintos ámbitos. Todo lamentable, y a veces nuestro Papa, que los conoce y bien, se presta. Ahora cuando era un simple "Bergoglio" seguro se cruzaban de vereda para evitar algún "mangazo" para la comunidad que él ayudaba. Bueno somos argentinos y gracias a Dios el Papa también.

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