El accidente de Salta y Oroño
El 28 de febrero salí de mi casa con una tristeza que me superaba, “quieren prescribir la causa Pira”. Me dirigí hacia la intersección de las calles Córdoba y San Martín con un pasacalle que hice con mis propias manos, en el que escribí un deseo...

Miércoles 05 de Marzo de 2014

El 28 de febrero salí de mi casa con una tristeza que me superaba, “quieren prescribir la causa Pira”. Me dirigí hacia la intersección de las calles Córdoba y San Martín con un pasacalle que hice con mis propias manos, en el que escribí un deseo que espero se haga realidad: “No a la prescripción de la causa Pira”, y unas planillas para que la gente firmara su adhesión. Me invadió por unos momentos la soledad y el dolor pero no podía callar. Coloqué el pasacalle y grande fue mi asombro porque la gente se acercaba a firmar y a expresar su bronca ante tanta impunidad. La mayoría recordaba el caso, a pesar de los años, e insultaban a Pira diciendo “H de P”, “lacra humana”, “rata inmunda”, pero la mayor parte de los insultos fueron para el sistema judicial que lo liberó, lo ayudó a fugarse y nunca más lo buscó. Sin embargo, al referirse a Daniela y a Celeste las palabras cambiaban y se convertían en halagos, también al recordar a mi madre, otra de las víctimas porque la lucha la llevó a la muerte. Una de cal y otra de arena, la tristeza por un lado de tener que pelear contra un sistema judicial, corrupto, lento e inepto; y por otro la alegría de saber que la sociedad está de nuestro lado. Sebastián Pira podrás algún día obtener la libertad que te otorga la Justicia, pero la sociedad te condenará toda la vida, estarás preso eternamente de tu conciencia y de tu cobardía, al igual que tu familia. Hoy, a 17 años de aquel 2 de marzo de 1997, Rosario no se olvidó de lo que hiciste: asesinaste a dos personas, las dejaste abandonadas y huiste.

Celia Haiek (hermana de María Celeste) / DNI 17.460.780