Domingo 25 de Octubre de 2015
El sínodo de obispos sobre la familia votó con una amplia mayoría un documento final con 94 párrafos, que propone “la integración” en la Iglesia de los divorciados que se vuelven a casar, tras el examen de “cada caso”.
El texto, cuyos dos párrafos difíciles obtuvieron un consenso menor, fue entregado al Papa Francisco, quien lo hizo público.
“El documento es fruto de un consenso”, adelantó el cardenal austríaco Christopher Schoenborn.
Los 270 padres sinodales, entre obispos y cardenales, en representación de los obispos de todo el mundo, aprobaron levantar varias prohibiciones a los divorciados vueltos a casar, como ser padrinos de bautizos y matrimonios o leer la misa.
Los padres sinodales insisten en que es necesario un “discernimiento”, una examen “caso por caso” para autorizar el acceso a los sacramentos, como la comunión y la confesión.
Los párrafo 85 y 86, aprobados al superar la mayoría de dos tercios (177), figuran entre los menos votados con 178 a favor y 80 contrarios.
En esos párrafos los obispos sinodales proponen que “los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar civilmente sean reintegrados en la comunidad cristiana en lo posible, evitando generar escándalo”, sin especificar si podrán acceder a la comunión.
El documento “encara el asunto en forma transversal”, explicó el cardenal austríaco ya que ofrece los criterios para que los religiosos comprendan “cada” situación.
“Los divorciados que se vuelven a casar no deben sentirse excomulgados y pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que acoge siempre”, sostiene el texto.
En total 1.355 enmiendas fueron presentadas por los 13 grupos lingüísticos tras casi un mes de deliberaciones del sínodo, señal de una activa participación.
Un comité de redacción, compuesto por diez personas, escogidas por el Papa, supervisará el documento final de manera que tenga en cuenta las diferentes almas de la actual Iglesia Católica. El informe es un mensaje o más bien un conjunto de reflexiones dirigidas al Papa “y no un mensaje para el mundo”, explicó uno de los portavoces. Los expertos aseguran que el pontífice usará el documento como base para una futura exhortación apostólica sobre la familia.