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El 2X4, en clave de humor con la obra "Chan Chan"

“Viejas” y “minas”, de las buenas y de las no tanto, vuelven a encontrarse con dos ex reos que cuentan su historia al ritmo del dos por cuatro.

Sábado 20 de Septiembre de 2014

El actor y director Mario Vidoletti decidió salir al encuentro del costado cómico del tango. “Viejas” y “minas”, de las buenas y de las no tanto, vuelven a encontrarse con dos ex reos que cuentan su historia al ritmo del dos por cuatro. Así ocurre en “Chan Chan”, la obra que el también autor estrena hoy, a las 22, en La Subsede (Entre Ríos y San Lorenzo).

   Vidoletti, que interpreta a Anselmo, escribió la pieza junto al poeta uruguayo Julio César Guerra. Está acompañado por Juan Iriarte, como Melena, también a cargo del bandoneón; Paula Costa, como Clavelina, en el rol de un amor “mal pagado”, y Pablo Rivoire, que acompaña la propuesta que cuenta con títeres de Jorge Nieto.

   “Es una historia de amor”, resumió el actor y también director de “Chan Chan”. La puesta en escena, además de su clima de tango carcelario, tiene la singularidad de estar dividida en bloques en los que un actor con un cartel, al modo del cine mudo, va informado al público sobre la evolución de la relación entre Anselmo y su inseparable amigo Melena cuando recuperan la libertad y se encuentran con Clavelina.

   “La obra tiene su origen en la sonrisa mítica de Gardel”, recordó Vidoletti sobre qué le inspiró este texto que une música, teatro y humor. “Caminando por Caminito, pensé de dónde sacaba Gardel esas ganas de sonreí”, señaló Vidoletti. El actor que reunió a parte del equipo con el que hace la exitosa “Faltas largas” -ya lleva realizadas casi 700 funciones en 14 años- complementó aquel inspirador paseo por La Boca con algunos recuerdos de su infancia.

   “Fue a partir de varias sesiones de espiritismo de las cuales fui testigo cuando tenía 4 ó 5 años”, dijo y añadió: “Me acuerdo de una muy particular. En las sesiones hay una mesa grande en el medio y gente a los costados. Se paró una persona de los costados que empezó a hacer esa cosa medio tembleque que hacen cuando viene un espíritu, que yo no sé si es verdad o no, pero me impresionó porque empezó a decir «yo soy Carlitos» (imita la voz de Gardel). Y le preguntan «qué Carlitos», «Gardel», dijo y largó un tango. Y cuando le preguntaban algo contestaba con tangos e imitando a Gardel”, recordó.

   Ya de lleno en el relato, el actor de recordadas obras como “Inodoro Pereyra y Mendieta perro”, además de “La Nona” y “Esperando la carroza”, comienza cuando “dos amigos muy arrabaleros salen de la cárcel, donde habían ido a parar, uno porque era choro el otro por política”.

   Los dos reos, Anselmo y Melena, “teóricamente, uno sale de la cárcel de Ushuaia y el otro de Devoto, una cosa como antigua, remontándonos a aquella época de los tangos carcelarios y se ponen a hablar de las minas”, lo cual da pie para entrar de lleno en la música. Y como se trata de humor la primera milonga se llama “El hipo”, que es la extraña reacción, bastante atípica para un duro, cuando decide conquistar a una mujer.

   La anécdota inicial de la infancia de Vidoletti aparece en el contexto familiar en que la idealizada “vieja” de uno de los personajes decide hacer algo para que el hijo abandone el alcohol.

   Sobre la música contó que “hay tangos clásicos de Gardel, milongas, algunos interpretados por Alberto Echagüe que se llama «Volvamos a empezar», algunos cantados por Juan Iriarte, que además toca el bandoneón, y que me acompaña cuando me meto con las cuestiones de humor”, explicó.

   Algunas letras de tangos suelen subrayar de tal manera el aspecto dramático de lo que cuentan que generan el efecto contrario. “Creo que parte de eso es lo que me motivó a hacer el espectáculo, juntar todas las cosas que me pasaron y una historia aprendida de cierto tipo de tangos”, señaló.

   Vidoletti dijo que el contacto con el poeta uruguayo con el cual escribió la obra fue producto de la casualidad. “Vino a ver «Inodoro Pereira» y se presentó después de la función. Nos dijo que trabajaba para Cultura de la provincia de Cerro Largo, en Uruguay, y al año fuimos con la obra. Después surgió una especie de amistad, porque es un tipo muy campechano, muy particular. Son esos poetas viejos que pasaron por la vida dejando una huella de poesía, que lo conocen todos y muy querido en el pueblo. Como era tan payador, un tipo que te manda un mail con 70 hojas de payada, yo le comenté esta idea, le encantó y nos pusimos a escribir. El le dio forma a la parte poética y yo a la humorística”. El resultado podrá verse esta noche, poco antes de que “Chan Chan” parta para tierra charrúa.

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