Sábado 16 de Octubre de 2010
Como en todo acontecimiento histórico fundamental, con el 17 de octubre de 1945 hay un antes y un después. Aquella Argentina de "las vacas gordas y peones flacos" en la que no se fabricaban ni alfileres, "la mejor colonia del imperio", no existió más; a cambio surgió de la esperanza y del protagonismo del pueblo una nueva Argentina, justa libre y soberana. El 17 de octubre fue una jornada histórica y nacional; a lo largo y a lo ancho de la Patria el pueblo se movilizó para rescatar a su conductor y defender sus conquistas, hubo grandes manifestaciones en La Plata, Tucumán y Córdoba. Un viejo militante solía contar que él había estado el 17 de octubre en una concentración de peones de estancia en la plaza central de Las Rosas, porque se sentían obligados por haber sido beneficiarios del Estatuto del Peón que el coronel Perón había instituido. En Rosario la agitación de los sectores del trabajo fue inmensa; por ejemplo, una columna de trabajadores avanzó desde los talleres ferroviarios de Pérez sobre el centro de la ciudad en cumplimiento del pacto de lealtad que se había originado cuando Don Demetrio Figueiras, como secretario general de la Unión Ferroviaria, le había hecho frente a la fragua de los talleres determinados reclamos reivindicatorios al entonces secretario de Trabajo y Previsión coronel Perón en diciembre de 1943 y que habían sido solucionados plenamente. El compañero Figueiras fue después senador nacional y al terminar su mandato, luego de cumplir con idoneidad y lealtad su labor, volvió a los talleres de Pérez y se jubiló como güinchero, vaya ejemplo. En este 17 de octubre y en homenaje a los héroes y mártires del movimiento peronista debemos afianzar aún más nuestra lealtad a los principios doctrinarios y redoblar nuestros esfuerzos para lograr la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.
Oscar Canepa
corto-canepa@hotmail.com