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Ejecutaron de un tiro en la cabeza al dueño de un maxiquiosco en un robo

Jorge Massín fue atacado en su local de Mendoza y Juan Manuel de Rosas poco después de las 7 de la mañana de ayer. Masivo reclamo de vecinos marcharon en la comisaría 1ª.

Sábado 25 de Enero de 2014

Ayer, el calor le dio una tregua a Rosario. Pero los homicidios no. Jorge Eduardo Massin, un comerciante de 53 años, casado y padre de un hijo adolescente, se transformó poco después de la 7 de la mañana del viernes en una nueva víctima de la ola de crímenes que asola la ciudad y que ya suma 29 casos en los 24 días del primer mes del año. De acuerdo a lo confiado por los investigadores, el hombre fue abordado dentro de su maxiquiosco de Juan Manuel de Rosas y Mendoza, a 150 metros de la comisaría 1ª, por un delincuente armado que le apoyó una pistola en la cabeza y lo obligó a dirigirse al baño del local, quizás con la intención de encerrarlo. En la puerta del comercio, en tanto, un cómplice inquieto hacía de campana. Habían pasado unos 15 minutos desde que Massin abriera las puertas del local y en el antebaño, ante un presunto gesto de reacción del comerciante, el ladrón realizó dos disparos que marcaron el trágico final del atraco. Uno impactó detrás de la oreja derecha de la víctima, quien cayó agonizante; y el otro se incrustó en el techo del local.

Fue un ocasional cliente, que entró a las 7.20 al maxiquiosco, el que al no ser atendido por nadie caminó unos metros hasta que vio el cuerpo de Massin con su cabeza cubierta de sangre. Entonces corrió los 150 metros que separan el local de la seccional 1ª, donde anoche vecinos y comerciantes protestaron por lo ocurrido y reclamaron seguridad (ver página 36) para denunciar lo ocurrido. Así, en pocos minutos, el frente del comercio se inundó de policías. Pero ya era tarde. Massin estaba muerto y el pesar colmó a cada uno de sus vecinos de barrio Martin. "No te puedo creer que lo hayan matado a Jorge. Era muy buena persona. Atento y servicial. Yo tengo la agencia de loterías que está acá nomás y siempre me decía: «Mimí, tené cuidado». Porque sabía que estaba sola en el local. Y ahora lo mataron a él así. No hay derecho", comentó una mujer, sin poder dejar de llorar.

A quemarropa. "La víctima tiene una herida de bala en la cabeza, de bajo calibre, que le ingresó por debajo de la oreja derecha. Otro disparo se incrustó en el techo. El calibre podría ser 22 o quizás 32. ¿Qué pudo haber pasado? Todo hace inferir que la víctima se resistió o hizo un movimiento que perturbó al delincuente y éste le disparó. La escena es la de un robo calificado seguido de homicidio. Lo que se alcanzó a llevar fue algo del cambio que había en la caja", explicó una fuente allegada a la pesquisa en manos del juez de Instrucción Luis María Caterina.

Según la misma fuente, la herida tenía lo que en la medicina forense se denomina "tatuaje", lo que indica que el disparo fue realizado a quemarropa o a corta distancia, entre los 2 y 10 centímetros. El fiscal Enrique Paz inspeccionó la escena del crimen y se retiró sin hacer comentarios: "Ahora no, estamos trabajando", indicó el funcionario antes de dejar el lugar.

Los investigadores en un primer momento tropezaron con varios inconvenientes. El primero fue la ausencia de testigos presenciales del ataque. El segundo es que las cámaras de videovigilancia de la zona están en la heladería ubicada frente al maxiquiosco, no enfocan la vereda del negocio y estaban apagadas.

Sin embargo, anoche el comisario Gustavo Bella, a cargo de la seccional 1ª, confió a este diario que otros registros fílmicos de comercios de la zona permitieron registrar parte de lo ocurrido. "Hay una toma en la que se ve a un ladrón ingresando al comercio y amenazando a la víctima mientras que otro hace de campana en la puerta y entra y sale del local varias veces en forma inquieta. Después ambos escapan corriendo", agregó.

El crimen. El asesinato de Jorge Massin fue la muerte de "un buen hombre". No hubo un sólo vecino, del centenar que se acercó a las puertas de su negocio durante la mañana de ayer o de los casi 200 que caminaron anoche hasta la seccional 2ª, que no tuviera hacia la víctima un comentario afectuoso. "Muy buen hombre, buen vecino. Tanto él como su familia: Nora, Francisco, Machi. No era una persona que levantara la voz. Se lo va a extrañar y por eso el barrio lo está llorando", indicó una mujer mientras se sumaba entre sollozos a un fuerte aplauso de despedida cuando los empleados municipales cargaban el cuerpo del comerciante en la mortera.

"Yo perdí a un gran amigo. Lo conozco desde que íbamos a la escuela. ¿No sabés lo buen tipo que era Jorge? Hace 17 años dejó de estudiar ingeniería y con la familia empezaron a trabajar en el negocio. La verdad que esto me llena de bronca e impotencia. Y es hora de que el poder político se ponga los pantalones y haga algo", agregó Eduardo.

Quedó algo de plata. El negocio de Jorge conjuga los rubros de quiosco, juguetería, librería y fotocopiadora. A su alrededor, en un radio de 150 metros, se levantan cinco escuelas y se despliegan varios comercios que van desde un supermercado chino hasta una agencia de loterías, pasando por un gimnasio. Frente al maxiquiosco, ubicado en la ochava sudoeste de Juan Manuel de Rosas y Mendoza, se levantan un restaurante de pescados, una heladería y un escuela para conductores de autos. Todos esos negocios estaban cerrados ayer a la mañana a la hora en que Jorge fue asesinado en una esquina por la que pasan 15 líneas de colectivos. En el negocio se turnaban para la atención Jorge, su esposa, su hijo, su cuñada y un sobrino. Pero a primera hora de la mañana Jorge siempre estaba sólo.

En ese sentido, ayer una fuente de la pesquisa confió que el hijo del comerciante asesinado encontró al ingresar al local unos 2 mil pesos que el hombre tenía para pagar a proveedores, por lo que no estaba claro si los maleantes pudieron llevarse algo de dinero o cambio de la caja del negocio.

Momentos. "La heladería la abrimos a las 9 de la mañana porque ya no se puede más. Hubo un planteo de los empleados porque queremos un agente de seguridad. En la última semana nos robaron dos veces. Una el miércoles de la semana pasada, a las 14.30, cuando se llevaron 3 mil pesos. Y la otra, el lunes a la noche, que se llevaron mil pesos más. Mirá ahora lo que le pasó a este hombre, que era excelente", contó un empleado de la heladería y cafetería vecina, un lugar de encuentro para la gente del barrio. "Como tiene mesitas en la vereda, es muy común que los vecinos del barrios nos juntemos acá y mientras tomamos un cafecito charlamos un poco. Es un lugar que nos aglutina. Muchas veces la esposa de Jorge o su cuñada se toman un cafecito acá mientras atienden el local", contó una mujer totalmente consternada.

Según se pudo reconstruir del diálogo con investigadores y vecinos, Jorge vivía a ocho cuadras del negocio y llegó al local poco antes de las 7 de ayer. Sacó una de las rejas del frente y se quedó fumando un cigarrillo. "Yo me lo crucé a las 7 y estaba fumando al lado de la columna", recordó Hortensia, portera de un edificio cercano. "Después me puse a hacer cosas y a las 7.30 las sirenas de la policía me alertaron de que algo había pasado", recordó. Los investigadores estiman que Massin fue atacado entre las 7 y las 7.15. Y se desconoce si su agresor estaba solo o acompañado. "Mirá que se te tiene que ocurrir robar un quiosco como éste apenas abre", reflexionó un vecino del barrio.

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